Paul McCartney es parte de la médula de la historia de The Beatles y, en particular en el documental Get back -disponible en tres partes en Disney+ a partir de este jueves 25-, se le ve en un rol protagónico, definiendo cómo deben sonar las canciones, especulando con el futuro del grupo y disfrutando de sesiones marcadas tanto por la naturalidad como por cierta dosis de incertidumbre.
Por eso, más de cinco décadas después, su mirada es esencial. Así lo plasma en esta entrevista para el diario La Tercera de Chile, cedida por Disney+ y donde descifra sus sensaciones en torno a un proyecto colosal.
-Cuando se enteró de que Peter Jackson iba a hacer un nuevo documental sobre las sesiones del proyecto Get Back, ¿le preocupó lo que podría encontrar? ¿O creyó que las filmaciones inéditas iban a ayudar a corregir algunas ideas y creencias equivocadas?
Cuando me enteré de que Peter lo iba a hacer, conversamos y le dije: “No estoy seguro de que esto me vaya a gustar, Peter, porque lo recuerdo como algo bueno, pero la primera vez lo mostraron como si hubiera sido la crisis de separación de Los Beatles y fue como un duelo”. Entendió, se fue y empezó a enviarme emails en los que decía: “Oye, no es eso lo que estoy viendo”. Me dijo: “No vas a creerlo, hay muchísimo material genial”. Me envió la escena de Bathroom window y eso me ayudó mucho.
De alguna forma, yo había comprado el mito de que habían sido sesiones en las que discutíamos y no disfrutábamos tocar juntos. Y fue un gran placer cuando Peter empezó a decir que a él no le parecía así y empezó a enviarme estas porciones en las que jugábamos mientras tocábamos. Eso se puede ver en la película, y para mí es maravilloso que se pueda ver, porque me hace recordar que no fue un mal momento. De hecho, musicalmente fue un gran momento. Así que sí, siento que hubo una reparación. Se está corrigiendo algo y las personas que pensaban que había sido un período horrible podrán ver lo que pasaba como si hubieran estado allí y darse cuenta de que en realidad la estábamos pasando bien.
-¿Qué es lo que más disfrutó al mirar The Beatles: Get Back?
Es una gran mirada del detrás de escena. Realmente, es como si uno fuera una mosca en la pared mirándolo todo mientras Los Beatles trabajan. Está todo ahí y me encanta. Cuando la vi me encantó. Estábamos John y yo, George y yo también. Después George y Ringo. Todos teníamos ese tipo de relación que nos hizo tan fuertes. Cuando al final empiezo a payasear y digo “me llama por teléfono Tuesday, hola, Tuesday”, John pudo haberse reído y seguir en lo suyo, pero en algún momento levanta el guante y sigue con la broma. Esa era una característica importante de nuestra relación desde niños: si uno empezaba a hacer payasadas, los demás se sumaban. Eso es lo que me encanta: que se ve el sentido del humor y no la sensación de pérdida o arrepentimiento.