El 16 de septiembre, la muerte de la iraní Mahsa Amini (22), a manos de la Policía de la Moral por no usar el hiyab correctamente, retumbó en el mundo.
Desde entonces, en su país y en capitales extranjeras surgieron protestas contra la violencia hacia las mujeres en Irán y, al fin, se logró dar un pequeño paso con la revisión de la ley que impone el uso del velo a mujeres y niñas mayores de 7 años, de parte del gobierno. Ayer, el presidente ultraconservador, Ebrahim Raisi, declaró que la Constitución de Irán “tiene valores y principios sólidos e inmutables”, pero que hay métodos de aplicación que pueden “cambiar”. Igual, el fiscal general Mohammad Jafar Montazeri señaló que “el parlamento y el poder judicial están trabajando” en el tema y que dentro de una o dos semanas pueden haber resultados del examen sobre el uso obligatorio del velo. De esta forma, el gobierno iraní intenta aplacar la ola de protestas que encabezan las mujeres, gritando consignas antigubernamentales y quemando sus velos. Desde el inicio del movimiento de contestación, cada vez hay más mujeres que salen a la calle sin velo, especialmente en Teherán. La polémica ley Organizaciones de derechos humanos denunciaron que las protestas dejaron al menos 448 muertos a manos de las fuerzas de seguridad, pero el gobierno iraní asegura que se superan las 200.
El uso del velo se volvió obligatorio en Irán en 1983, cuatro años después de que la Revolución islámica de 1979 derrocara a la monarquía del sha, apoyada por Estados Unidos. La Policía de la Moral, conocida como Gasht-e Ershad, fue creada bajo el mandato del ultraconservador presidente Mahmud Ahmadineyad ( 2005 a 2013) para “difundir la cultura de la decencia y el hiyab”.