No deben ser pocos los que tiemblan con tan solo pensar en una ida al consultorio dental, donde se tiene contacto importante con la saliva, una de las principales fuentes de contagio del Covid-19.
Tanto odontólogos como pacientes se sienten nerviosos, confirma la dentista Paola Terrazas. "Tienen terror, más que antes y todo va a cambiar a partir de la pandemia, los costos, los protocolos. Es necesario decir al paciente que si va a un lugar con todos los protocolos de bioseguridad, entonces no hay que temer, dice.
Terrazas ha estado capacitándose en nuevas formas de trabajo para la nueva normalidad y comparte algunas pautas de lo que se viene en los consultorios que trabajan con seriedad.
Dice que las citas serán previamente programadas y que se implementará la telellamada o la consulta online. Consistirá en preguntas muy importantes sobre signos y síntomas que haya presentado el paciente, como fiebre, dolor de garganta, tos seca, dolor muscular, etc., para seguridad de las dos partes.
Recién después el paciente podrá explicar la molestia que lo aqueja. Se le hará un diagnóstico tentativo y un presupuesto aproximado.
La próxima cita será presencial, directamente para tratar la molestia. El paciente difícilmente podrá reconocer al dentista, debido a su equipo de bioprotección, que cubrirá completamente la cara, informa.
Antes de salir de casa, rumbo a la atención dental, el paciente debe tener una correcta técnica de cepillado y hacer gárgaras con enjuague bucal, a fin de bajar la carga viral.
Otra recomendación para esa cita es que el paciente use ropa lisa y cómoda, ya que en los pliegues hay más posibilidades de que el virus se aloje. También es bueno evitar cinturones, blusas con strass y bordados, posibles lugares de retención del Covid-19, aconseja.
Otro punto importante es no usar bisutería, aros ni reloj. Evitar cargar cartera y pagar en efectivo. Lo mejor es con tarjeta o por transferencia, dice.
Sabemos que el virus puede quedar por muchas horas o días en superficies como las telas, etc. Así descartamos cualquier contaminación cruzada con la cartera, incluso de llevar alguna contaminación a casa, aclara.
En el caso de los varones, Terrazas pide que eliminen la barba y en las mujeres que usen el cabello recogido, pueden llegar a ser reservorios de contaminación cruzada.Una vez en la clínica dental se tomará la temperatura al paciente. Luego, con un hisopo se le hará oler el ácido acético (vinagre) para descartar que sea portador asintomático del virus.Posteriormente se le realizará la desinfección correspondiente de la ropa, con amonio cuaternario. El siguiente paso es la desinfección de los zapatos en el pediluvio con hipoclorito de sodio al 1%, y el colocado de botas, bata, gorro y guantes descartables, además de las gafas protectoras. Recién estará listo para ser atendido, y sí o sí usando la goma dique, para que el odontólogo no tenga contacto con la saliva.
Menos pacientes por jornada
La dentista dice que, más que nunca, hay que ser puntual con las citas programadas. Antes se atendía de 9 a 10 pacientes por día, a partir de la pandemia, por protocolos de bioseguridad y la desinfección de consultorio entre pacientes, solo se atenderá entre tres y cuatro personas para evitar las aglomeraciones.
Al culminar la atención y solucionado el problema dental del paciente, el personal capacitado le retirará todo el equipo de bioprotección, de manera segura, para evitar cualquier tipo de contaminación cruzada.
El personal de la clínica
Al llegar a su jornada, el personal será desinfectado con amonio cuaternario de quinta generación. Para ingresar deberán cambiarse los zapatos, de preferencia por botas antifluidos. Vestirán traje previamente esterilizado, acompañado de gorro, barbijo con filtro, gafas, protector facial, y entonces recién podrá iniciar actividades.
Desinfección del área y el equipamiento
El equipo dental será previamente desinfectado con amonio cuaternario de quinta generación, clorexidina al 2% y glutaraldehido al 2%, químicos bactericidas, virucidas y fungicidas.
Se usará biofilm de gramaje #4 grueso para cubrir todo el equipo, sillón, luz, Rayos X, que se cambiará antes del siguiente paciente. Del mismo modo, entre cada cliente, se utiliza equipo rotatorio que genera aerosol. Debe apagarse el aire acondicionado y cerrar el consultorio por una hora y media, para que las espora y virus que quedaron en el aire se asienten, y así poder desinfectar recién los equipos.
Se ventila el ambiente abriendo las ventanas, para que ingrese un aire nuevo y este circule. Después de dos horas, el consultorio estará listo para atender el siguiente paciente.
Todo el instrumental utilizado deberá colocarse en una bandeja plástica tapada con jabón enzimático, mínimo por 20 minutos, para bajar la biocarga bacteriana todo lo que es saliva, sangre y otros fluidos.
Luego se pasan al lavador ultrasónico con glutaraldehido al 2%, que no daña ni corroe el instrumental. Se enjuaga para eliminar residuos.
Si no se cuenta con el lavador ultrasónico, se baja la carga viral con jabón enzimático previamente, al lavar hay que evitar hacer fricción para no generar aerosol, y este virus quede nuevamente en el aire, explica Terrazas.
Por último, se realiza el secado y rotulación del material herméticamente sellado para ingresar al autoclave, que es un equipo biomédico que utiliza presión de aire y altas temperaturas para esterilizar de manera adecuada.