La falta de insumos dotados por Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) llegó a retrasar por más de un año y medio el acceso al servicio de gas en varios domicilios particulares del país. Las empresas instaladoras informaron que el problema se inició con la pandemia y que estos materiales recién comenzaron a entregarse, por lo que ya se trabaja en la reactivación de obras.
“Nosotros tenemos un problema en redes de gas a nivel nacional. Lo que pasa es que no había monturas, Yacimientos no tenía material”, afirmó Rubén Condori. técnico de la empresa instaladora San Juliañense.
“En general, tuvimos este problema de entrega desde la pandemia, porque el material viene de Turquía. El proceso para que llegue a Bolivia es largo y YPFB no tuvo la precaución de que no falte el material a nivel nacional”, confirmó Juan Cayo, representante de la Asociación de Empresas Instaladoras de Santa Cruz.
El dirigente precisó que lo que falta son principalmente las monturas, lo que detuvo las obras de instalación externa, es decir, la conexión de los domicilios a la matriz de la red de gas. “Las instalaciones internas para gas domiciliario han continuado”, aclaró.
Ante esta situación, recordó Cayo, el sector sostuvo en junio de este año una reunión con ejecutivos de la Gerencia de Redes de la petrolera estatal, en la que los funcionarios se comprometieron a entregar los insumos faltantes en julio de esta misma gestión.
“A fines de julio ya empezaron a entregar las monturas a nivel nacional. También nos ha llegado (tubo) galvanizado para instalaciones internas. Cinco años atrás, no teníamos ese material. Ellos (YPFB) nos indicaban que las licitaciones seguían cayéndose; en ese sentido, no podían adquirir material para instalaciones internas. Pero ahora llegó y ya tiene cada distrito su material”, indicó el representante de las instaladoras cruceñas.
Según algunos testimonios recogidos por este medio, la demora en la conexión a la matriz de gas hizo que varios vecinos que solicitaron el servicio terminen por instalar duchas o calefones eléctricos, o decidan ducharse con agua fría en esta época invernal, con el consiguiente riesgo para la salud de estas familias.
“Somos varios los que estamos en la misma situación en esta zona”, dijo una afectada, que tiene su vivienda cerca de la avenida Alemania y sexto anillo.
La dueña de casa presentó su solicitud de servicio a YPFB en octubre de 2022, recibió la inspección de su domicilio en diciembre de 2022, le hicieron la instalación interna hasta febrero de 2023 y debía terminarse la instalación externa hasta abril de este año.
“Primero, me dijeron que no había insumos; después, que había que esperar, que estaban empezando recién con los del año pasado. Estamos en agosto y hasta ahora nada”, lamentó.
Condori precisó que el distrito de Santa Cruz ya cuenta con 10.000 monturas y que se inició la entrega a las empresas que hicieron sus solicitudes en 2021. “Yo la hice en 2022, así que creo que en un mes y medio me van a designar material”, proyectó el técnico.
De acuerdo con datos oficiales, el número de instalaciones de redes de gas fue de 70.155 en 2021 y de 47.980 convencionales en 2022. Para este año se proyecta 58.833 nuevas conexiones.
El arquitecto Kevyn Hurtado considera que el acceso a estos insumos no es la principal causa del extenso retraso en el acceso a gas domiciliario de varias viviendas, ya que las instaladoras pueden importar directamente lo que falta y luego hacerlo validar por la petrolera estatal.
“El problema más grave” es que desde hace unos cuatro años las empresas instaladoras afiliadas a YPFB hacen esperar a los propietarios de casas que necesitan este servicio hasta alcanzar un número de 10 obras en una misma zona, lo que les permite ser más eficientes en los trabajos y maximizar sus ingresos.
Este es una tendencia que advirtió en la mayoría de las obras en las que participa dentro del séptimo anillo de la capital cruceña.
“Hasta que encuentran las 10 casas pasan tres meses, seis meses, hasta un año o más de espera. Si yo soy el número uno, tendría que esperar que se le haga el trabajo a los otros nueve y eso toma tiempo y es otro protocolo”, dijo.
Consultado al respecto, el representante de la Asociación de Empresas Instaladoras de Santa Cruz rechazó esa afirmación.
“Lo único que tienen que hacer los presidentes de las juntas vecinales es presentar su carta de solicitud con los requisitos que exige YPFB. No es que hay que esperar 10 casas”, dijo Cayo.
Según Hurtado, en situaciones normales, la conexión de un domicilio a la red de gas no debería tomar más de dos meses. “Cuando demora mucho es porque la empresa busca más casas para cumplir el cupo de las 10”, dijo el arquitecto, quien consideró que “debería haber un control por parte de YPFB que fiscalice a las empresas afiliadas”.
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