Parece una utopía, pero, en realidad, se dibuja como una solución para el sector gastronómico. Dos arquitectas cruceñas recibidas de la Universidad Católica de Córdoba, Camila Gutiérrez (24) y María Belén Roda (24), elaboraron un proyecto que atiende las exigencias de bioseguridad del sector gastronómico.
“La arquitectura – comenta Camila- siempre acompaña a los procesos que vive la humanidad. Hemos reflexionado cómo será el reencuentro en este tiempo de pandemia y así surgió la idea”. Gutiérrez y Roda han conformado Estudio 53, un estudio de arquitectura desde el cual elaboran sus propuestas.
El concepto de su diseño atiende las disposiciones de bioseguridad con un espacio destinado a la higiene y la limpieza que se complementa con el resguardo y aislamiento de las mesas. La iniciativa considera que los paneles transparentes y removibles facilitan el contacto visual y mantienen el estilo de cada restaurante.
Gutiérrez explica que se decantaron por el trabajo en el área gastronómica para generar una alternativa ante la crisis que se cierne en el sector y, también, porque estos locales se convierten en puntos de encuentro recurrentes.
Las estructuras removibles asemejan a “velos livianos, transparentes, porque algún día caerán y volveremos a encontrarnos”, explica la joven arquitecta. El proyecto surge desde el sentido de adaptación de la arquitectura ante las circunstancias y la búsqueda de soluciones a la problemática social.
Se inspira en los templos del periodo románico, en los cuales los fieles peregrinaban por las naves laterales para así no interrumpir la ceremonia. Esta analogía se traduce en un “ritual” de higiene que uno tiene que realizar para llegar a su mesa, que sería el objetivo de todo este proceso.