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Adiós a Yolanda Cabrera, la incansable investigadora del folclore oriental

Lunes, 29 de agosto de 2022 a las 23:44
La etnomusicóloga falleció ayer por la mañana. Trabajó en el rescate y registro de las danzas, instrumentos y música del Oriente boliviano

No se apagó una luz, se apagó un faro con la muerte de Yolanda Cabrera Rosado. La etnomusicóloga que recorrió con dedicación y paciencia las 15 provincias cruceñas recogiendo sus danzas, ritmos e instrumentos folclóricos. Es una gran guía y referente indispensable en la investigación de la cultura y las tradiciones del Oriente boliviano. 

Sin su incansable y detallado registro no hubiera existido el Museo de Etnografía y Folclore de Santa Cruz que funcionó durante años en el parque El Arenal ni el Conjunto Autóctono Municipal que aún sigue vigente. Sus aportes a la historia de la cultura de la región son numerosos y abrieron la senda para nuevos investigadores.

 Ayer por la mañana, a la edad de 81 años, Cabrera falleció de muerte natural rodeada de sus familiares. Sus restos son velados en la sala Esperanza del salón velatorio Las Misiones y hoy a las 16:00 su cuerpo será sepultado en el cementerio Memorial Park. 

Yolanda Cabrera Rosado nació en Vallegrande el 26 de octubre de 1941. Estudió Música en la Normal de Sucre y realizó una especialidad en etnomusicología y folclore en Caracas (Venezuela). Formó y dirigió muchos coros en colegios, para luego crear y dirigir el Ballet Folclórico Piraí, que llevó las danzas del Oriente boliviano a festivales provinciales, departamentales e internacionales.

 “La conocí cuando era chico, porque fue nuestra profesora de Folclore en Bellas Artes. Incluso el primer Ballet Piraí salió de alumnos de esa institución. Ella fue la que abrió el camino y nosotros lo hemos continuado”, afirma Arturo Molina, músico e investigador de la música oriental. 

El trabajo de investigación de campo de Yolanda Cabrera es realmente impresionante. Ella recorrió todos los lugares del departamento. Con todo lo que recolectaba y traía fue que se armó el Museo de Etnografía y Folclore. También trabajó mucho en la parte de Chiquitos, San Antonio de Lomerío y Concepción con el tema de la reconstrucción de la cultura chiquitana, porque muchos chiquitanos habían perdido aspectos de su cultura y tradiciones que tenían. Por otro lado, de manera didáctica enseñó algunas costumbres y tradiciones de los pueblos a través de la danza con sus coreografías que hasta ahora se siguen bailando”, explica Molina y resalta el trabajo de rescate de la música regional con el Conjunto Autóctono Municipal. “Fue un trabajo de hormiga el que hizo y el legado que deja es tremendo. Ella abrió el camino y nosotros lo hemos continuado”, reflexiona el músico.

 “De doña Yolanda yo recuerdo que en la época en la que empezamos a hacer los festivales Sombrero ‘e Saó, ella se puso a nuestras órdenes para colaborarnos. Venía de hacer cursos de musicología en Venezuela y nos ayudó mucho con las danzas y ritmos que se tocaban en diversos departamentos, como Vallegrande. Fue una de las cooperadoras y siempre se ofrecía a ir donde se la requería y trabajaba muy profesionalmente”, recuerda el gestor cultural Marcelo Araúz, que también destaca que se propuso recopilar los himnos de todas las provincias cruceñas y rescató villancicos que en esas regiones estaban perdiéndose. 

“Era una persona llena de vida que amaba a Dios, a la cultura y por eso fuimos hace tres días a Concepción, porque quería motivar a los jóvenes para que no pierdan sus tradiciones. Ella sobrevivió al covid-19 y a un accidente con 17 fracturas. Superó muchas dificultades, porque tenía la fortaleza de seguir adelante”, afirma su hija Verónica Cardozo Cabrera, que junto a sus otros familiares la acompañaron en sus últimos momentos de vida. 

Parte de su legado 

El Centro de Interpretación Etnográfica del Oriente Boliviano en el Centro Cultural Villa Primero de Mayo (calle A, entre calles 2 y 3 oeste) reúne los instrumentos y objetos que recopiló en décadas de investigación. 

Familia

Tuvo dos hijas: Eliana Castro Cabrera y Verónica Cardozo Cabrera, y cinco nietos: Juan Martín, Valentina, Nicole, Valeria y Sofía .

Tocando uno de los instrumentos que registró en sus investigaciones / Foto: Ricardo Montero

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