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Fab Labs: donde las ideas encuentran vida y la creatividad transforma comunidades

Miércoles, 10 de diciembre de 2025 a las 17:49
Delia Barriga, directora ejecutiva del Fab Lab Perú

Para Delia Barriga, directora ejecutiva del Fab Lab Perú y del nodo latinoamericano, estos laboratorios representan mucho más que tecnología. “Los Fab Labs son espacios que te invitan a la creación, que te invitan al hacer”, afirma. 

Los Fab Labs se han convertido en una de las expresiones más potentes de la educación creativa y la innovación tecnológica en América Latina. Son espacios donde estudiantes, docentes, profesionales y comunidades encuentran herramientas para imaginar, diseñar y construir soluciones reales a problemas reales. 
Para Delia Barriga, directora ejecutiva del Fab Lab Perú y del nodo latinoamericano, estos laboratorios representan mucho más que tecnología. “Los Fab Labs son espacios que te invitan a la creación, que te invitan al hacer”, afirma. 
Impresoras 3D, cortadoras láser, ruteadoras, insumos de electrónica, robótica y software se convierten en un ecosistema que materializa ideas y propone nuevas formas de aprendizaje.
Recientemente, Barriga participó como speaker en el Futures Week 2025 que se realizó en La Paz y que fue organizado por la Universidad Franz Tamayo (Unifranz), con el apoyo de The Millennium Project, la Red Iberoamericana de Prospectiva (RIBER) y 2030 Construyendo Futuros.  

Aprender haciendo: una filosofía que transforma

Los Fab Labs no solo ponen tecnología al alcance de los estudiantes; también impulsan una metodología que rompe con el modelo tradicional. Aprender haciendo se convierte en el motor central y, con ello, la posibilidad de equivocarse sin miedo. 
“Dentro de la filosofía de los Fab Labs no existe la idea de que te equivocaste y fracasaste. Te equivocas y estás más cerca de hacerlo bien”, explica Barriga. Para ella, cada error es una oportunidad y cada prototipo fallido abre el camino hacia una versión mejor.
Ese enfoque libera el proceso creativo, fomenta el pensamiento crítico y transforma la relación del estudiante con el conocimiento. Los proyectos dejan de ser ejercicios académicos para convertirse en soluciones que impactan directamente en el entorno. “Trata de mejorar tu entorno”, recomienda Barriga. “Quizás eso que mejora tu entorno va a servir de inspiración para otros”.

Un ecosistema multidisciplinario que replica la vida real

Uno de los mayores aportes de los Fab Labs a la educación es su capacidad de unir disciplinas. En un mismo laboratorio trabajan estudiantes de ingeniería, diseño, marketing, comunicación y carreras tecnológicas. La diversidad de talentos no solo mejora los resultados de los proyectos, también refleja el funcionamiento de la vida profesional actual. 
“Hoy en día los proyectos que causan más impacto son multidisciplinarios”, sostiene la directora. Electrónica, programación, mecánica, difusión y redes confluyen en una misma solución, demostrando que la innovación es un trabajo colectivo.
Esta dinámica ha permitido que los Fab Labs se integren a universidades, institutos tecnológicos y, con especial fuerza, a comunidades. En Perú, explica Barriga, estas comunidades ya encuentran en los laboratorios un impulso para resolver necesidades sociales, económicas y ambientales desde la creatividad y la tecnología.

Inteligencia colectiva: crear para compartir

La filosofía Fab Lab está construida sobre la colaboración global. Todo proyecto que nace en un laboratorio puede ser documentado y puesto a disposición de otros usuarios en el mundo. Planos, códigos, procesos y aprendizajes quedan almacenados en un repositorio abierto. “Es una inteligencia colectiva que va quedando para los que vienen”, comenta Barriga. En ese repositorio, cualquier persona puede encontrar desde sistemas de hidroponía con sensores hasta prototipos de biopolímeros o desarrollos de electrónica básica.
Los Fab Labs funcionan como una gran red internacional donde cada aporte alimenta a otro. Innovar ya no es un proceso aislado, sino un acto de comunidad y trabajo en equipo.
Tecnología, biología y creatividad: el futuro ya está aquí
La innovación que ocurre en los Fab Labs no se limita a la fabricación digital. Las nuevas tendencias han integrado proyectos de inteligencia artificial, biología molecular sintética, biomateriales y biocueros. 
“Estamos desarrollando biomateriales, biocueros, biopapel y biopolímeros”, asegura Barriga. La convergencia entre tecnología y ciencia abre puertas que hace algunos años parecían parte de la ciencia ficción.
Incluso la física cuántica empieza a tener presencia en estos espacios. Barriga recuerda con humor una conversación con un especialista. “Me decía: ‘Mira, si lanzo una piedra a una ventana, puede romperla o puede rebotar, pero existe la teoría de que, en una de esas, la traspasa’. Y esa teoría ya se usa en celulares”. 
Para ella, estas transformaciones no deben asustar; más bien son un recordatorio de que el cambio mantiene al ser humano vivo. “El cambio te hace sentir vivo. Es pensar fuera de la caja permanentemente”.

El chip creativo: una semilla que nace con cada persona

La creatividad es un componente central del Fab Lab y, según Barriga, no es algo que se adquiere, sino algo que cada persona trae desde su nacimiento. Lo que sucede es que muchos modelos educativos la limitan. “Nuestra educación nos castra. Surgen frases como pisa tierra, deja de estar pensando en las nubes, aterriza. Todas esas frases no ayudan a la creatividad”, reflexiona.
Para que esa chispa creativa florezca, es necesario combinar conocimiento con inteligencia emocional. Ambos elementos permiten que el aprendizaje se transforme en un aporte directo a la comunidad. 
“Para que aparezcan esas eurecas en la vida, nosotros tenemos que tener conocimiento”, señala. Pero también es fundamental aprender a aplicar ese conocimiento para generar bienestar y transformación social.

Fab Labs: espacios para imaginar futuros posibles

Los Fab Labs se han consolidado como plataformas donde los estudiantes dejan de ser espectadores para convertirse en creadores. La tecnología ya permite monitorear procesos sin intervención humana, por lo que Barriga sostiene que la misión de las personas debe elevarse: “Los humanos debemos dedicarnos a cosas superiores, como es crear. La creatividad y la imaginación deben ser una prioridad”.
Son espacios donde se aprende a prototipar, pero también a pensar, sentir, equivocarse, compartir y transformar. Donde los jóvenes descubren que resolver problemas no es un ejercicio académico, sino un acto de responsabilidad con su comunidad.
La visión de Delia Barriga refleja ese espíritu de construcción colectiva, donde la innovación nace de la curiosidad y el compromiso. Fab Labs no es solo tecnología; es un movimiento que promueve nuevas formas de aprender, colaborar y crear futuros posibles.
 

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