Al menos dos centenares de hornos de tiluchis están sobre luminarias en el Parque Urbano central que embellecen este paseo y dan la posibilidad de reencontrarse con la naturaleza. Ellos conviven con otras especies de aves que también han hecho de su hogar este espacio.
Todo esto está a tan solo algunos pasos del bullicio y el ajetreo del transporte que hay entre el primer y segundo anillo. Los que acuden por las mañanas aseguran que aprovechan el encanto natural, porque en las tardes y las noches hay otras actividades que apagan esta belleza.
El biólogo Huáscar Bustillos señala que el hornero (Furnarius rufus) es un ave típica y nativa de la región que se distingue por su habilidad para construir su nido de barro junto a su pareja.
Se adaptan fácilmente a la ciudad y no se incomodan por estar entre la gente. Se distinguen por el nido laborioso que construyen, con un increíble manejo del barro y los materiales.
Con una peculiar forma de caminar, se lo ve durante todo el día ocupado yendo y viniendo hasta tener terminada su casita que, a diferencia de otros nidos, es muy segura. Su laboriosidad ha sido fuente de inspiración de artistas que han compuesto versos y canciones en su honor.
El biólogo destaca que lo único que utilizan para construir es el pico y utilizan el pecho en el revoque. También resalta algunas curiosidades de esta especie, que han sido comprobadas por muchos observadores de aves, entre ellas que los tiluchis trabajan todos los días, pero los domingos solo se los ve buscando comida.
A este céntrico paseo acuden niños y adultos a realizar diferentes actividades.
Foto: Jorge Gutiérrez