Se encargan de limpiar nuestro aire y nos regalan su sombra, pero la gente los utiliza como soportes de avisos publicitarios. Los clavos y alambres que se colocan en el tronco terminan dañando a los árboles que forman parte del ornato de la capital cruceña.
Basta con recorrer las calles paras observar a diferentes especies como portadoras de carteles de todo tipo. Como si fueran postes son perforados por enormes clavos para colgar anuncios y hasta pertenencias.
Los que más sufren son los toborochis, árboles con peculiares troncos, que son agredidos de forma constante. En la zona de Los Pozos, incluso, a uno de ellos le colocaron cemento en la raíz, lo que generó el repudio ciudadano.
La Alcaldía retira los letreros, pero la gente nuevamente los coloca. Las multas están establecidas en la Ley del Árbol 210/2015, con sanciones de uno a dos salarios mínimos.