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Congreso peruano rechaza convocar a elecciones en este año y la crisis continúa

Miércoles, 01 de febrero de 2023 a las 19:00
Las bancadas derechistas impulsaban el adelanto de los comicios para apaciguar las protestas que han dejado hasta ahora 48 muertos. En paralelo a la crisis política, las protestas continuaban en varias regiones, incluido el centro de Lima


El Congreso de Perú rechazó ayer un proyecto de ley que contemplaba elecciones generales en 2023, en medio de una ola de protestas contra la presidenta Dina Boluarte y los parlamentarios que ha dejado 48 muertos en siete semanas.

Tras un debate de cinco horas, el pleno rechazó la segunda propuesta para anticipar las elecciones con 54 votos a favor, 68 en contra y 2 abstenciones. Se necesitaban 87 votos para aprobar la iniciativa legislativa que proponía celebrar elecciones en diciembre de este año.

“Señores congresistas, el proyecto de reforma constitucional no ha alcanzado el número de votos previsto en el artículo 206 de la Constitución para su aprobación”, dijo el jefe del Parlamento, José Williams.

Los congresistas de izquierda aplaudieron el rechazo de un proyecto de ley presentado por el partido de derecha fujimorista Fuerza Popular, que además cuenta con el apoyo de la presidenta Boluarte.

El proyecto de ley rechazado contemplaba anticipar las elecciones generales para diciembre de 2023 y que las nuevas autoridades asumieran en mayo de 2024.
“El propósito de esta propuesta es uno solo, hemos adelantado este tema porque nuestro país se desangra”, advirtió al empezar la sesión en pleno el parlamentario fujimorista Hernando Guerra García de Fuerza Popular (derecha).

Boluarte había emplazado el domingo al Congreso a aprobar el adelanto de elecciones ante la crisis social que sacude al país. De lo contrario, impulsará reformas constitucionales para que se impongan esos comicios, aseguró.

Esta fue la tercera vez desde que empezó la crisis el 7 de diciembre en Perú que el Congreso rechaza adelantar las elecciones para 2023, mientras el principal reclamo en las protestas en las calles es que se reelijan presidente y congresistas. “Que se vayan todos”, se lee en pancartas.

“Este es el divorcio total entre la clase política y la ciudadanía”, dijo Alonso Cárdenas, profesor de Ciencia Política de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya.

El Congreso intentó desde el viernes debatir el anticipo de elecciones, dividido por el interés de las bancadas de izquierdas en condicionar su voto a cambio de un referéndum para formar una Asamblea Constituyente.

“Bomba de tiempo”

Tras el rechazo a las elecciones anticipadas, el Congreso empezó a debatir una nueva propuesta de las bancadas de izquierda, que incluye una consulta para realizar una Asamblea Constituyente, pero duró pocos minutos por una acalorada discusión entre los congresistas y fue suspendida la sesión hasta hoy.

Todo este escenario “es una bomba de tiempo, es el peor escenario que podía pasarle al país, con una presidenta que no renuncia y que pretenden continuar con el Congreso como si nada hubiera pasado”, dijo el politólogo Cárdenas.

En un parlamento fraccionado en más de diez fuerzas políticas, además de congresistas independientes, las bancadas de derecha impulsan el adelanto de elecciones.
Boluarte y Fuerza Popular defienden el adelanto de elecciones para apaciguar las protestas que han dejado 48 muertos desde que empezó la crisis el 7 de diciembre con la destitución y detención del expresidente Pedro Castillo, que intentó disolver el Congreso y gobernar por decreto.

En paralelo a la crisis política, las protestas continuaban en varias zonas del país, incluido el centro de Lima.
Las autoridades de Transporte contabilizaron 81 piquetes que obstaculizaban carreteras de seis de las 25 regiones peruanas que piden la dimisión de Boluarte.
En el sur andino, región históricamente desatendida, se registraban bloqueos de rutas con neumáticos y troncos incendiados.

Machu Picchu en caída libre

Frente al yacimiento arqueológico de Ollantaytambo, el “Inca” lamenta ver vacía la puerta de entrada a Machu Picchu. Los violentos disturbios que sacuden Perú desde diciembre han ahuyentado a los turistas, dejando descolocadas a las comunidades que dependen de este popular destino.

“Mira, no hay nada, está vacío”, recalca el “Inca” Juan Pablo Huanacchini Mamani, de 48 años, quien trabaja con turistas ataviado con un traje de coloridas telas, sandalias y ornamentos dorados que resplandecen con el sol.

La economía del país se basa en buena parte en el turismo, importante fuente de empleo que atraía a unos 4,5 millones de visitantes por año antes de la pandemia.

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