Era agosto de 2010 y en el Hospital Edward de Estados Unidos un robot médico, del sistema quirúrgico Da Vinci, sorprendía al mundo al demostrar que podía quitarle la piel de una uva con la precisión de un experto cirujano.
El video se hizo viral hasta que unos años después, otro video mostraba cómo un dispositivo médico similar, pero más adelantado, cosía la piel de una uva dentro de una botella gracias a unas diminutas pinzas que realizaban una costura perfecta de la piel del fruto.
La intención del video era demostrar la tecnología que se empezaba a utilizar en las operaciones complejas y profundas dentro del cuerpo humano realizadas en las cirugías asistidas por robot.
Casi una década después con el robot Da Vinci se han realizado más de 6 millones de cirugías en diferentes partes del mundo; a diario se realizan procedimientos quirúrgicos asistidos por robot y el quitar y costurar la piel de una uva es uno más de los ejercicios que realizan los más de 500 cirujanos en formación en los simuladores que tiene el Centro de Experimentación y Capacitación en Cirugía (Cetec) en el Hospital Israelita Albert Einstein de San Pablo (Brasil), el principal centro de enseñanza de cirugía robótica de Latinoamérica.
La cirugía robótica ha significado una revolución en las intervenciones quirúrgicas y entre los beneficios para los pacientes es que es menos invasiva, implica menos tiempo quirúrgico, los cortes son más pequeños y hay menos sangrado, se reduce considerablemente el tiempo de internación, se disminuyen los dolores y complicaciones posoperatorias y la recuperación es más rápida, cita entre las principales ventajas Nam Jin Kim, director médico del Programa de Cirugía y Cirugía Robótica del Albert Einstein, donde ya han realizado 12.000 intervenciones de este tipo desde 2008.
Cómo funciona
El paciente no necesita ninguna otra preparación adicional a la de una operación tradicional. El paciente generalmente llega sedado al quirófano y el cirujano realiza la intervención desde la consola de control, apoyado por varios asistentes.
Los controles que usa el médico están diseñados para imitar los movimientos de sus manos, de forma que los procedimientos más difíciles los pueda realizar a través de incisiones pequeñas y precisas. Además, los mandos están programados para evitar cualquier temblor de la mano del cirujano y los brazos mecánicos imitan la funcionalidad de sus muñecas, lo que le permite realizar movimientos complejos con precisión. También cuentan con cámaras tridimensionales que le dan acceso a observar hasta los rincones más pequeños del cuerpo humano.
“A veces el único problema es tratar de convencer al paciente de que es una intervención segura y los que participan están muy entrenados para cualquier accidente. Incluso hacemos muchas simulaciones de crisis en el entrenamiento”, comenta Nam Jin Kim, que dice que en el centro del Einstein entrena hasta cirujanos de España, Italia, India e incluso de Estados Unidos, país donde más se ha desarrollado esta nueva tecnología. “Han venido aquí para aprender y no son cirujanos de cualquier institución. Vienen de Stanford, del Hospital John Hopkins, entre otros. Vienen porque hay enfermedades que son diferentes. Entonces hay casos que no tienen allí y vienen a conocerlos a Brasil”, cuenta el también coordinador general del programa de posgrado de Cirugía Robótica Einstein.
Se van sumando
El Da Vinci desarrollado por la empresa Intuitive Surgical se ha convertido en el dispositivo de cirugía robótica más frecuente y el más destacado, pero cada vez más empresas se suman al desarrollo de tecnologías robóticas que se puedan aplicar a la salud.
El año 2021, Johnson & Johnson anunció que estaba trabajando en un sistema quirúrgico para competir con el sistema Da Vinci, mientras otras empresas europeas continúan desarrollando sus propios equipos y sistemas robotizados. Más de una docena se han embarcado en esa carrera, que se espera ayude a bajar los costos de un equipo que sigue siendo de costo millonario y en América Latina, con escasos ejemplos, es difícil el acceso al sector público.
En Bolivia, por ejemplo, aún no existe esa tecnología y muchos pacientes viajan hasta Brasil para realizarse ese tipo de intervenciones. “Una operación de cáncer de próstata realizada en nuestra institución llega a costas $us 18.000. A pesar de su costo, es mucho menor a los $us 50.000 que la misma operación cuesta en Miami y sin contar pasajes y alojamiento”, afirma Nam Jin Kim.
El futuro
Tras conseguir un objetivo, el mundo de la robótica proyecta un nuevo reto y cada vez más ambicioso. El más ambicioso es lograr que sean los robots los que se hagan cargo de las cirugías sin ayuda de los médicos. Es decir máquinas autónomas que decidan qué y cómo intervenir al paciente ¿Eso es posible? Hasta hace algunos años eso parecía un cuento de ciencia ficción, pero actualmente los especialistas están dando pasos hacia la construcción de esas máquinas. No será pronto. Puede que pasen décadas para eso. Lo que sí es algo concreto es la creación del primer centro quirúrgico en el metaverso. Un proyecto que el Hospital Albert Einstein ya trabaja con Microsoft y que permitirá interactuar en una sala de operaciones virtual en el que se realicen cirugías robóticas. Un proyecto que se aplicará este 2023 y que abrirá una nueva brecha en el mundo de la salud.