Ovidio Robles Palachay, conocido como ‘El Terror del Mirador’, apareció de nuevo en el escenario, pero esta vez envuelto en una historia vinculada al cobro de casi Bs 300.000 que retiró del Banco Unión en una bolsa cuando lo que debió haber recibido como pago de su finiquito era solo Bs 2.425.
El monto que recibió por error le cambió la vida. De ser un obrero sacrificado y honesto, tanto dinero lo transformó, pues empezó a gastar ese dinero fácil en borracheras, mujeres, drogas, etc.
A tiempo de reclutar cómplices, a quienes les proporcionó armas, formó una banda de atracadores y violadores.
Tras conocer la historia, un policía comentó la vida de Ovidio Robles y recordó la frase bíblica del apóstol Pablo cuando en primera de Timoteo dice que “el amor al dinero es la raíz de todos los males”.
Ovidio Robles, que ya tiene en su haber dos sentencias de 30 años sin derecho a indulto, una por asesinato del policía Oliver Mendoza y otra por violaciones agravadas, asistió de nuevo a otra audiencia ayer jueves en la gobernación de Palmasola.
Aceptó un procedimiento abreviado y el tribunal tercero de sentencia, presidido por el juez Carlos René Roca y sus colegas Lily Salazar y Raúl Lizarazu, le impuso 8 años de cárcel por enriquecimiento ilícito de particulares con afectación al Estado.
El fiscal Iván Quintanillas llevó la causa y en audiencia Ovidio Robles aceptó con su defensa el juicio abreviado y se declaró autor para recibir 8 años de cárcel.
Condenado a 30 años de cárcel por asesinato de un policía en La Guardia acumuló una sentencia más en su contra de 8 años de cárcel por el delito de enriquecimiento ilícito de particulares con afectación al Estado.
El pago de su finiquito
Las diligencias elaboradas por la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc) y la Fiscalía revelan que todo se inicia el 8 de marzo de 2021 cuando Ovidio Robles acude a una ventanilla del Banco Unión para cobrar su finiquito por beneficios sociales por Bs 2.425.
Trabajaba en una empresa alimenticia desde 2017 y decidió retirarse de manera voluntaria.
El finiquito de beneficios sociales desde el 17 de noviembre de 2017 por la suma de Bs 2.425 fue depositado en custodia por la empresa en el Banco Unión el 30 de noviembre de 2017.
La Fiscalía fundamentó que Ovidio Robles se había presentado en ventanilla el 8 de marzo de 2021 para cobrar los beneficios sociales depositados en fondos de custodia. Presentó su carné, certificado de nacimiento y extracto de su estado de ahorro en la AFP Previsión.
Una vez verificados los depósitos en la cuenta de fondos de custodia, la cajera emite el cheque por el monto depositado por la empresa, es decir la suma de Bs 2.425. “Resulta muy curioso que habiendo procesado el pago, la funcionaria del Banco Unión con el cargo de enlace administrativo había llenado el cheque 09221 para que se pague a la orden de Ovidio Robles Palachay, la suma de Bs 247.595”, señalan las diligencias de la Felcc y la Fiscalía.
El 7 de abril de 2021, a las 17:30, la cajera acude al despacho del banco con la documentación que respaldó el cobro de los beneficios sociales donde se informa que se había cometido un error al emitir un cheque girado en demasía, que en vez de considerar la suma de Bs 2.425,17, se consignó la suma mayor de Bs 247.595,34, monto con el que Ovidio Robles se benefició indebidamente causando daño económico al Estado.
Señala que “las intenciones dolosas de Ovidio Robles de llenarse sus bolsillos a costa de dineros de los fondos de custodia a cargo del Ministerio de Trabajo hacen entrever que su paupérrimo patrimonio se ha incrementado desproporcionalmente y con ello queda afectado el patrimonio del Estado”.
La denuncia fue sentada el 8 de abril de 2021 por Julio César Choque, jefe departamental del Trabajo, contra Ovidio Robles por el delito de enriquecimiento ilícito de particulares con afectación al Estado.
Al concluir la audiencia, ayer, Ovidio Robles se levantó, dio la mano a los jueces, les agradeció y pidió disculpas. Ante policías comentó el hecho del asesinato al policía Oliver Mendoza en el mirador. “Ese día, yo no quería matar a nadie. En el lugar sentí un silbido de una bala por mi cabeza y disparé. Era mi vida o la de él”, exclamó Ovidio Robles y se marchó a las celdas escoltado por uniformados.