Al caer el sol la tarde del jueves, el paro de 24 horas convocado por el sector del transporte público terminó. La medida, que hizo que varias personas se movilizaran a pie, en moto y en bicicleta, cesó. Sin embargo, el problema de raíz persiste. La escasez de diésel en el país ha llegado a un punto crítico.
En las últimas dos semanas, han persistido largas filas de autobuses, camiones y tráileres que esperan horas para comprar diésel, un producto que cada vez es más difícil de conseguir.
En la actualidad, Bolivia registra una escasez de combustible que inicialmente la estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) atribuyó al mal tiempo reinante en la región chilena de Arica, por donde importa carburantes. Sin embargo, medios de Chile indicaron que no existían estos problemas. Además, autoridades marítimas de ese país informaron que el Puerto de Sica Sica fue inhabilitado por incumplir normas de operación.
Incluso en una conferencia de prensa, el presidente Luis Arce Catacora mantuvo la primera excusa planteada por la estatal, lo que impedía que cuatro buques con combustible de Rusia fueran descargados.
Pero al conocerse la inhabilitación, se gestionó un permiso temporal para descargar el producto.
Esto permitió que uno de los cuatro navíos cargados con combustibles destinados al mercado boliviano pudiera amarrar en el Terminal Sica Sica de Arica, permitiendo la conexión con el Oleoducto Sica Sica-Arica (OSSA II). Este avance facilitará la descarga de 33.000 toneladas métricas de diésel provenientes de Rusia, crucial para mitigar el déficit de combustible en Bolivia.
En circunstancias normales, el Terminal Sica Sica permanecería inhabilitado no solo por las marejadas, sino también por razones de seguridad operativa. No obstante, dado el tiempo prolongado de espera de los navíos y la urgente necesidad de combustible en Bolivia, la Armada de Chile ha concedido esta habilitación excepcional.
El ministro de Hidrocarburos y Energías, Franklin Molina, explicó que el contexto internacional y los desafíos logísticos han complicado el abastecimiento de diésel y gasolina. “La situación del abastecimiento de combustible ha sido compleja debido a factores internacionales y alta inflación energética en la región, que supera el 3%”, dijo en un comunicado emitido por esta cartera de Estado.
Molina destacó los esfuerzos conjuntos del Gobierno boliviano y la cooperación del Gobierno chileno para agilizar las operaciones y garantizar el suministro de combustible.
El dólar, otro factor
Pero más allá de los problemas logísticos, existen otros factores que explican la escasez de combustible. Uno de ellos es la falta de exploración de nuevos yacimientos de gas y petróleo. Desde 2006 a la fecha, el Estado se ha dedicado a desarrollar los campos descubiertos en la denominada época neoliberal.
A esto se suma otro factor determinante, la caída de las Reservas Internacionales Netas (RIN). Hasta el primer cuatrimestre de este año, las reservas alcanzaron los $us 1.796 millones, uno de los niveles más bajos. Actualmente, a la par de la crisis por la escasez de diésel, el país enfrenta aprietos por la falta de dólares.
“Todos sabemos que el problema de la escasez de combustibles y dólares no es de ahora”, reprochó el dirigente del transporte Veimar Torres, mientras mantenía una vigilia en los más de 50 puntos de bloqueo que los transportistas instalaron en Santa Cruz.
Los transportistas manifestaron su desesperación por la falta de este producto. Este sentimiento se materializa en largas colas que se extienden por varios kilómetros.