La primera semana de Rodrigo Paz Pereira al frente del Estado estuvo marcada por un diagnóstico crudo sobre la realidad que heredó y por un mensaje político centrado en la urgencia de reordenar el país. En su conferencia de prensa, la primera desde que asumió la Presidencia, describió una “casa desordenada”, con las arcas vacías y un daño económico que, según sus estimaciones, supera los 15.000 millones de dólares. Aseguró que ese monto corresponde a posibles actos de corrupción y que los casos serán investigados y denunciados con transparencia.
Uno de los puntos más sensibles fue la existencia de mafias incrustadas en YPFB y la Agencia Nacional de Hidrocarburos. Paz relató que en apenas siete días se descubrió una cisterna vinculada a una red de desvío de combustibles operada desde dentro de ambas instituciones. Destacó que la ANH realizó el seguimiento que permitió los primeros arrestos y afirmó que, cuando se enfrenta la corrupción, la ciudadanía se suma con denuncias y rompe el silencio que protege a estas redes.
El mandatario aseguró que, pese a las dificultades, el abastecimiento de gasolina y diésel está garantizado. Explicó que las medidas adoptadas buscan cortar la fuga de recursos provocada por contrabando y mala gestión. “Si la población me ayuda a luchar contra la corrupción, nos va a alcanzar”, afirmó, vinculando la estabilidad del suministro con la responsabilidad compartida entre Estado y ciudadanía.
Paz también denunció la millonaria adquisición de radares aéreos franceses, valorados en 360 millones de euros, que nunca funcionaron. Señaló este hecho como símbolo del desorden y la falta de control de la administración pública en los últimos años.
Entre los logros mencionados destacó tres elementos: el restablecimiento del abastecimiento de hidrocarburos, la estabilización del dólar y la mejora en la percepción internacional de riesgo país. Según el presidente, estas señales muestran que Bolivia empieza a recuperar credibilidad y que la confianza es clave para atraer inversión.
El jefe de Estado evitó dar fechas para levantar la “subvención ciega” a los carburantes, pero advirtió que será una decisión asumida con responsabilidad. Reiteró que no se trata de aplicar medidas abruptas, sino de ordenar las cuentas públicas y garantizar que el esfuerzo estatal se oriente al bienestar general.
Paz admitió que Bolivia no ha salido de la crisis, pero afirmó que se están sentando bases de estabilidad que permitirán enfrentarla con mayor solvencia. “La estabilidad es un bien público”, dijo, y pidió a la ciudadanía defenderla frente a sectores que, según señaló, buscan generar incertidumbre mediante presiones políticas.
La conferencia cerró con un mensaje de transparencia. Anunció que todos los procesos económicos del Estado serán digitalizados para impedir nuevas formas de impunidad y aseguró que gobernará con firmeza y verdad, convencido de que solo un Estado limpio podrá recuperar la confianza de la gente y abrir una nueva etapa económica.
Paz también reiteró que el éxito de las medidas iniciales dependerá de la capacidad del Estado para sostener la estabilidad y del compromiso ciudadano para rechazar la corrupción en todas sus formas.