La Administración de Aeropuertos y Servicios Auxiliares a la Navegación Aérea (Aasana), cobró vida institucional en 1967, mediante el Decreto Supremo (DS) 08019, al año siguiente la norma 421 eleva dicho decreto a una ley nacional.
Jorge Valle, con 25 años de experiencia aeronáutica y espacial, explica que entre las principales características de la ex Aasana era su autonomía y el estar bajo el paraguas de la Ley General de Trabajo.
Ante la consulta al respecto, Valle respondió que la administración y distribución de los recursos económicos eran realizados por la empresa de forma autónoma. Mientras los trabajadores, ante cualquier eventualidad, tenían la protección de la Ley General de Trabajo y se evitaba afectar sus derechos laborales. Ahora, con la figura nueva de funcionario público, que se busca implementar en la empresa Navegación Aérea y Aeropuertos Bolivianos (Naabol), Valle encuentra dos riesgos. El primero es la precarización laboral de los trabajadores, pues bajo la figura de funcionario público, el Estado no reconoce horas extras, los bonos de antigüedad y si hay un despido, no se pagan los finiquitos. En este punto, Jorge Cabrera, secretario del Sindicato de Trabajadores de Aasana Santa Cruz, sostuvo que, con la figura de funcionario público puede producirse una explotación laboral. “Es sabido que en las instituciones públicas no hay estabilidad laboral. Todo es por contrato. No se respeta ningún derecho de los trabajadores, a los que se hace trabajar hasta 15 horas sin ningún reconocimiento; y cuando los despiden, ni las gracias les dan. Es un total abuso”, sostuvo Cabrera. El segundo riesgo que avizora Valle es que, al ser una entidad regida por la figura de funcionario público, la misma corre el riesgo de las otras. Que para ser incorporado el trabajador debe ser simpatizante al partido de Gobierno, algo que no puede suceder en la actividad aeronáutica, que necesita de técnicos capacitados, antes que funcionarios serviles al poder de turno, precisó el experto.