El empresario boliviano siempre se ha puesto la crisis en los hombros y 2025 no será la excepción. Los enemigos a enfrentar serán la inflación, la escasez de dólares -que persiste- y el déficit fiscal. Sin embargo, diciembre mostró que siguen las inversiones del sector privado y tienen proyectos para la siguiente gestión.
¿No hay dólares? un reciente foro organizado por EL DEBER y Cadex mostró cómo los bolivianos se reinventan, empresas importadoras ahora tienen unidades de comercio exterior y otras están sustituyendo importaciones de forma efectiva.
Bolivia se encuentra en un momento crucial. La elección de un nuevo presidente en agosto de 2025 será determinante, y la estrategia para la recuperación económica es bien conocida. La pregunta persiste: ¿tendrá el próximo líder el valor de implementar las reformas necesarias para rescatar al país del abismo? El espíritu emprendedor de la población boliviana podría ser el motor que impulse el progreso. Sin embargo, preocupa el Presupuesto General del Estado, tan distante de la realidad económica. Estima un 12% más de gasto, un crecimiento económico del 3,51%, un déficit fiscal del 9,2% del Producto Interno Bruto (PIB) y una tasa de inflación del 7,5% el próximo año, lo que preocupa por en los últimos años se ha duplicado la previsión del Gobierno con respecto al alza de precios y la escasez del dólar solo agudiza más la situación.
Un país optimista, pese a...
La decisión de Evo Morales de nacionalizar la explotación del gas natural y establecer controles de precios y subsidios ha creado un escenario económico crítico. Aunque estas medidas inicialmente parecieron efectivas, impulsadas por los ingresos de la industria gasífera, la falta de inversión y la disminución de precios han conducido a una dependencia insostenible.
La historia económica muestra que, una vez implementados los controles de precios y subsidios, revertir estas decisiones se torna casi imposible.
Las encuestas reflejan el creciente descontento entre la población boliviana. Un 95% de los encuestados considera que el país está en un rumbo equivocado, mientras que solo un 6% mantiene una visión optimista. Sin embargo, a pesar de los desafíos, existe un rayo de esperanza. De acuerdo con un estudio de Ipsos Ciesmori, un 65% de los participantes confía en que 2025 será un año más prometedor.
“Un manual de lo que no se debe hacer”
Jonathan Fortún | ECONOMISTA Desde la época dorada del “milagro boliviano”, cuando las arcas rebosaban de reservas y la economía crecía al 5% anual, hasta esta época de vacas flacas, han pasado tantas malas decisiones que el país parece un manual de lo que no se debe hacer en macroeconomía. Ahora, con las elecciones de 2025 a la vuelta de la esquina, Bolivia se enfrenta a una tormenta económica que podría hacer añicos su sistema financiero y, de paso, su estabilidad política. Es difícil decidir por dónde empezar cuando hay tantas señales de alarma. ¿La inflación? Desatada. ¿Las reservas internacionales? Prácticamente desaparecidas. ¿El déficit fiscal? Creciendo como un monstruo insaciable. ¿El tipo de cambio fijo frente al dólar? Una fantasía sostenida con parches y deseos. Bolivia parece un náufrago aferrado a un madero, rezando para que la corriente no sea demasiado fuerte. Pero el océano no se detiene, y ahora viene un tsunami llamado Trump. Con Donald Trump en la Casa Blanca, el dólar promete fortalecerse como nunca. Las políticas fiscales expansivas que prepara, más inflacionarias, van a inundar los mercados con deuda estadounidense, haciendo que el dólar sea aún más codiciado.