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Crece la porcicultura, pero falta competitividad para exportar

Martes, 07 de abril de 2026 a las 16:38
Estándar internacional. Según los productores, la carne de cerdo que se produce en Bolivia tiene niveles de calidad similares a los de Brasil.

Proyecciones. El sector porcino crece hasta 10% anual. Enfrenta altos costos y falta de mercados externos, lo que limita su potencial y expansión

El sector porcino boliviano crece, pero no logra despegar hacia la exportación. Tras varios años de expansión sostenida, los productores coinciden en que el país aún no reúne las condiciones necesarias para competir en mercados internacionales, pese a contar con estándares de calidad comparables. 
Santa Cruz concentra cerca del 80% de la producción nacional y se consolida como el eje de la porcicultura. Según explicó Javier Urenda, el sector ha registrado un crecimiento de entre 8% y 10% en los últimos años, impulsado por avances en genética, tecnificación y eficiencia productiva.
Ese desempeño se traduce en una producción anual cercana a las 80.000 toneladas, que genera entre Bs 1.400 y Bs 1.500 millones dentro del mercado interno.
Sin embargo, el principal límite es la competitividad. Aunque la calidad del cerdo boliviano se equipara a la de países como Brasil o Estados Unidos, los costos de producción son elevados. El encarecimiento de insumos, especialmente granos, ha provocado incrementos de entre 20% y 60%, reduciendo la rentabilidad y frenando inversiones.
“Calidad tenemos, pero no somos competitivos en costos”, resume Urenda.
La brecha es clara: mientras el maíz en Bolivia alcanza hasta Bs 110 por quintal, en Brasil se ubica entre Bs 70 y Bs 75, lo que impacta directamente en el precio final del producto.
A esto se suma la falta de condiciones estructurales. El sector identifica tres factores clave para exportar: apertura de mercados, logística eficiente y estabilidad jurídica. Sin estos elementos, el salto al comercio internacional sigue siendo limitado.
En paralelo, el sector enfrenta restricciones en acceso a financiamiento y tecnología, factores que limitan la escala productiva. Sin reglas claras y previsibilidad, las inversiones se postergan y la capacidad de respuesta ante mercados externos sigue siendo baja.
Actualmente, la producción se destina casi en su totalidad al mercado interno, con Santa Cruz absorbiendo el 65% del consumo y La Paz el 25%.
Aun así, el potencial es alto. Urenda sostiene que, si se generan condiciones adecuadas, la producción podría duplicarse en cinco años y alcanzar las 160.000 toneladas.
El sector avanza en certificaciones sanitarias y busca abrir mercados regionales y asiáticos, pero sin competitividad en costos, el desafío persiste.
Además, la cadena productiva del cerdo tiene un impacto económico más amplio del que reflejan las cifras de producción. Involucra transporte, comercialización, industria y servicios, generando empleo indirecto y dinamizando economías locales, especialmente en Santa Cruz.
En ese contexto, los productores apuntan a un cambio de enfoque: dejar de exportar materias primas y avanzar hacia la producción de carne y subproductos con valor agregado. Sin embargo, este salto requiere políticas públicas consistentes y condiciones estables que permitan planificar inversiones a mediano plazo.
El crecimiento está en marcha. La exportación, aún pendiente.

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