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Compras en el exterior: las aplicaciones ganan terreno ante las tarjetas bancarias

Miércoles, 04 de marzo de 2026 a las 17:47
Tarjetas.. Comprar con tarjeta de débito o crédito en el extranjero tiene sus ventajas, pero las limitaciones complican a los usuarios bolivianos

Restricciones. Las aplicaciones de billeteras móviles se han popularizado entre los viajeros, ya sea por negocios o turismo. Sin embargo, existen costos a considerar  

Hace pocos días, Roberto Paz retornó de sus vacaciones a Santa Cruz. Junto a su familia, en su camioneta, recorrió Argentina, Paraguay y Brasil; fueron unas “excelentes vacaciones” —dijo Paz—, pero un detalle casi las echó a perder: no pudo hacer pagos con su tarjeta de débito.
“Solo pude comprar un Dorito (snack) con mis tarjetas, que me costó 6 mil pesos (argentinos) y después no me sirvió para nada más”, exclamó Paz, al recordar que en anteriores años no tuvo ese tipo de inconvenientes.
El viajero mencionó que reclamó a  un banco y le respondieron mediante un mensaje de texto: “Informar que el límite es de 125$ (dólares) divididos en 30$ cada 7 días y están restringidos los retiros de ATM (cajeros). Las tarjetas de débito están habilitadas para pagos POS en supermercados, farmacias (también clínicas). Cualquier intento de compra en establecimientos de otro tipo será rechazado. Recuerda que al superar los 100$ en un mes, se aplica una comisión adicional, el porcentaje de la comisión depende del cálculo realizado por la ASFI y se modica a diario, según circular ASFI 857/2025”.
Sin embargo, la solución llegó a través de un familiar, que le sugirió descargar la aplicación Takenos, con lo que  pudo continuar el viaje. Se trata de una billetera digital y plataforma de pagos —disponible también en tarjeta— que permite recibir, guardar y usar dinero internacionalmente, convertir moneda local a dólares digitales y hacer pagos o enviar dinero fácilmente desde tu teléfono.
Es la aplicación que está acaparando las preferencias de los viajeros bolivianos, como Claudia López, quien recientemente fue de vacaciones a Estados Unidos con un grupo de amigas. Todas se “descargaron” la aplicación de Play Store antes de viajar.
“Los límites (para compras con tarjeta en el extranjero) siguen y no es que falten dólares, pero siguen las restricciones. En mi banco el límite de gasto es de 30 dólares semanal, en otros es 20”, indicó la mujer, mientras destacó que en el país del norte pudo hacer transferencias a una amiga que contaba con una cuenta en un banco estadounidense. “El único lugar donde no pude pagar fue en Walmart”, agregó.

Restricción continúa

EL DEBER realizó un recorrido por algunos bancos en Santa Cruz y revisó sus portales electrónicos, y evidenció que las restricciones para la compra con tarjetas de débito y prepago continuaban hasta el 25 de febrero, para el uso en el extranjero y compras por internet.
Por ejemplo, en el BNB el límite es de $us 100 mensuales, con $us 20 ‘prehabilitado’; en el BancoSol, el límite es de $us 100 mensuales para compras en el exterior, $us 50 mensuales para retiros en ATM  del exterior y $us 50 para compras por internet. En el BMSC el límite es $us 30 a la semana para compras por internet y en el extranjero, mientras en el Unión las compras POS, compras por internet y retiros ATM en el exterior es hasta $us 120 acumulados por semana. 
De acuerdo a la información recabada, solo dos bancos del sistema ofrecen pagos sin restricción. El primero, sin embargo, cotizaba el tipo de cambio en Bs 8,99 en la fecha mencionada y el segundo en Bs 9,20 con su tarjeta ‘cripto’ y Bs 9,74 con su tarjeta prepago.   
El analista económico y de finanzas digitales, Marcelo Rocha, recordó que las restricciones en Bolivia comenzaron a aplicarse en 2024, motivado por la escasez de dólares en el país y la necesidad de controlar el flujo de divisas, evitando que las operaciones internacionales presionaran aún más las reservas y el mercado cambiario.
“Actualmente, los sondeos muestran límites semanales o diarios que ya están más accesibles y estables, entre el rango de 100 a 200 dólares por mes”, destacó Rocha, al mencionar que la medida con mayor efecto directo en la circulación de divisas, fue la emitida por el BCB, que definió la devolución de dólares en efectivo a pequeños ahorristas a través de las EIF, para saldos iguales o menores a 1.000 dólares hasta el 31 de diciembre del año 2025.
“Esta medida logró incrementar la circulación efectiva de dólares físicos en el mercado con un gran impacto en expectativas y demanda precautoria de los consumidores, acostumbrados a otro panorama”, consideró.
Según Rocha, el mercado actualmente está operando con límites escalonados, con varias EIF desarrollando parámetros internos de límites por periodo —mensual o acumulado— para compras en el exterior con tarjetas vinculadas al saldo en moneda extranjera o límites fijos operativos, aunque los límites se han ido ampliando y dando la oportunidad de hacer grandes operaciones, sobre todo en transacciones empresariales.
“Se observa una recuperación moderada del volumen de transacciones digitales internacionales respecto a los momentos más restrictivos de 2024 y principios de 2025. Sin embargo, el patrón de consumo se ha vuelto más selectivo por los usuarios ya que priorizan pagos esenciales, como los servicios digitales, plataformas tecnológicas, insumos productivos y educación online, mientras que el gasto discrecional en comercio electrónico externo se mantiene con un crecimiento más contenido”, subrayó el analista.
En ese sentido, consideró que es probable que durante este año 2026 se mantenga un esquema de ampliación gradual y selectiva de límites, bajo criterios de segmentación de riesgo y priorización de operaciones productivas que hagan las EIF. “No se anticipa, en el corto plazo, un retorno inmediato a los niveles irrestrictos previos a la crisis de divisas, pero sí una transición hacia un modelo más flexible, acompañado de mayor digitalización financiera y diversificación de instrumentos de pago. Todo dependerá de las medidas desde las instituciones rectoras encargadas de la política cambiaria y macroeconómica del país, puntualizó Rocha.

¿Mejorará la situación?

El economista Fernando Romero sostuvo que con la llegada del gobierno de Rodrigo Paz, se produjo un cambio en narrativa económica y manejo comunicacional, lo que tuvo impacto psicológico inmediato sobre el mercado.
Ello, en términos técnicos,   redujo la expectativa de devaluación inmediata, disminuyó parcialmente la demanda precautoria, mejoró marginalmente la oferta informal, estabilizó el tipo de cambio paralelo, aunque sin convergencia total con el oficial. “No hubo una normalización plena, pero sí una moderación del estrés cambiario”, dijo el economista.
Subrayó que las medidas adoptadas por el Banco Central de Bolivia (BCB), por el Ministerio de Economía y por la Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero (ASFI) fueron efectivas parcialmente, pero pudieron evitar una corrida bancaria, mantener cierta estabilidad del tipo de cambio del dólar en el mercado paralelo y contener el deterioro del sistema financiero nacional.
“Pero no resolvieron el problema estructural: Insuficiencia de generación neta de divisas e iliquidez en el sistema financiero nacional”, agregó el economista.
Consultado sobre el comportamiento del mercado de tarjetas de crédito y débito para 2026, Romero aseguró que se observará una mayor segmentación de clientes, límites conservadores para clientes estándar y persistencia de cupos mensuales en dólares, entre otros. “No volveremos aún a plena normalidad pre-2023”, acotó.
Al mismo tiempo profundizó que algunos de los factores clave que determinarán ese comportamiento, serán el nivel real de Reservas Internacionales Netas (RIN), el flujo de exportaciones, el resultado fiscal “efectivo”, el acceso a financiamiento externo y la confianza del público.
“El sistema financiero boliviano no enfrentó un problema de solvencia bancaria, sino de liquidez en moneda extranjera. Las restricciones fueron defensivas, no regulatorias formales. Las medidas del nuevo gobierno ayudaron a estabilizar expectativas, pero el mercado cambiario sigue siendo estructuralmente frágil. El mercado de tarjetas en 2026 será más prudente, segmentado y condicionado a la disponibilidad “real” de dólares.

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