Bolivia cerró enero con un superávit fiscal de Bs 2.300 millones, equivalente a cerca del 0,5% del Producto Interno Bruto (PIB), un resultado que contrasta con el déficit de Bs 664 millones registrado en enero de 2025 y que el Gobierno presenta como la primera señal concreta del proceso de estabilización macroeconómica. No obstante, analistas advierten que el dato debe leerse con cautela, porque el resultado es preliminar y está influido en parte por factores estacionales.
“Estamos cerrando el mes de enero con un superávit fiscal de Bs 2.300 millones. El año pasado habíamos cerrado enero con un déficit fiscal de Bs 664 millones. Esto significa que los primeros frutos de la política fiscal, de la política macroeconómica, en general de la estabilización de precios en los combustibles, ya se empiezan a ver”, sostuvo ayer el ministro de Economía, José Gabriel Espinoza.
La autoridad destacó principalmente como una de las causas del resultado al menor costo fiscal de los combustibles, e indicó que el nuevo sistema de precios redujo el contrabando y la presión sobre el Tesoro General de Nación (TGN).
El economista Óscar Mario Tomianovic considera que el dato es positivo y coincide en que el ajuste al subsidio fue un factor clave, sin embargó recordó que enero suele ser un mes atípico. “Si lo vemos mensualmente es normal que los gobiernos tengan superávit en el mes de enero, porque evidentemente todavía no están realizando los desembolsos; la ejecución presupuestaria todavía no se está dando”, sostuvo.
El economista Germán Molina acotó que a esos factores se suma que el Gobierno dispuso trasladar el pago de la renta a los jubilados a partir del 2 de febrero. “Ese superávit no es genuino, no es real, el mayor gasto se va a conocer los próximos meses, de febrero, marzo, abril”, apuntó.
Ambos analistas coinciden en que la mayor presión fiscal se dio en diciembre con el pago de sueldos, aguinaldos, vencimiento de contratos y otras obligaciones.
Sostenibilidad y presión
El Gobierno proyecta que el primer tercio del año podría cerrar con saldo positivo debido a que particularmente hasta abril se tendrán recaudaciones por impuestos, pero reconoce que el objetivo es reducir gradualmente el déficit fiscal. El ministro Espinoza aclaró que el reajuste no se enfocará en la reducción de planillas.
“No se va a reducir el 30% de planillas. O sea, el recorte público no viene por ese lado porque no está ahí la gran parte del déficit. Está distribuido en distintos sectores. Lo que se está haciendo es una racionalización y aquí sí es necesario sentarnos a hablar con los gobiernos subnacionales porque el déficit fiscal no es una cosa solamente del Ministerio de Economía” expresó.
Molina sostiene que el superávit de enero no es sostenible ni estructural, en su opinión se deber tener en cuenta que existen obligaciones significativas, como el servicio de la deuda externa, los pagos pendientes vinculados a operaciones con oro y otros compromisos fiscales, que harán inviable mantener el superávit durante los próximos meses.
“Hay una deuda que debe estar preocupando a las autoridades económicas, es el pago de la venta anticipada de oro. Hay que pagar servicios de la deuda en el año, en promedio se pagan $us 1.800 millones”, remarcó.
El 20 de enero el presidente a.i. del BCB, David Espinoza, informó que se heredó cuatro operaciones financieras de venta forward de oro, por 9,6 toneladas y explicó que quedaron compromisos pendientes por 6,6 toneladas de oro. Estas toneladas restantes se entregarán en tres plazos: 4,3 toneladas en junio de 2026, 1,1 toneladas en agosto y 1,2 toneladas en octubre.
Por su parte Tomianovic recordó que el propio Ministerio de Economía estimó un déficit fiscal cercano al 7% del PIB para este 2026 y señaló que la sostenibilidad fiscal dependerá de atacar otros factores estructurales del déficit, como las pérdidas en las empresas públicas.
“Una parte importante del déficit fiscal puede explicarse por las empresas públicas. Los balances terminan siendo maquillados por las transferencias corrientes que realiza el Gobierno, del Tesoro General de la Nación hacia las empresas públicas. Cuando uno descuenta cuánto han sido esas transferencias, se topa con que son cientos de millones de bolivianos, entonces ahí sale una buena parte del déficit fiscal”, puntualizó.
Reservas y financiamiento
El ministro de Economía también informó que las reservas internacionales en divisas del Banco Central de Bolivia cerraron en $us 493 millones. “¿Qué permite esto? Primero, tener tranquilidad sobre lo que va a pasar hacia futuro. En los próximos dos meses estamos acumulando reservas. Esto significa que tanto el pago de deuda externa como el pago de otras obligaciones, como por ejemplo la importación de combustibles y otras obligaciones, pues están asegurados”, subrayó.
La autoridad también indicó que en 12 semanas se accedió a créditos externos por $us 650 millones, de los cuales $us 550 millones provienen del Banco de desarrollo de América Latina y El Caribe (CAF) y $us 100 millones de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA).
También destacó que el Gobierno logró compromisos de futuros financiamiento por $us 3.100 millones de la CAF y $us 4.500 millones por el BID.
Al respecto, Molina señaló que aunque los créditos pueden fortalecer las reservas internacionales y dar estabilidad temporal al tipo de cambio, los pagos que enfrentará Bolivia por la deuda externa en los próximos años serán elevados.