La deuda externa pública de Bolivia alcanzó los 14.131,4 millones de dólares al 31 de diciembre de 2025, lo que representa un incremento de 786 millones respecto a la gestión anterior, informó el Banco Central de Bolivia (BCB) en su reporte anual sobre el estado del endeudamiento externo.
Según el ente emisor, el ratio deuda externa/Producto Interno Bruto (PIB) se situó en 24,6%, nivel que se mantiene por debajo del umbral del 40% establecido por organismos internacionales para economías de ingreso bajo. No obstante, el servicio de la deuda externa —que incluye capital, intereses y comisiones— representó el 16,8% de las exportaciones de bienes y servicios, superando el umbral de referencia del 15% y evidenciando una mayor presión sobre la generación de divisas.
Durante 2025, los desembolsos externos sumaron 1.419,3 millones de dólares, un aumento de 745,4 millones frente a 2024. Más del 65% de estos recursos fue destinado a apoyo presupuestario, principalmente a programas de liquidez y fortalecimiento de la gestión económica, mientras que el resto se orientó a proyectos de infraestructura vial, energía, agropecuaria y salud.
En el mismo periodo, Bolivia pagó 1.520,7 millones de dólares por servicio de deuda externa, de los cuales 889,8 millones correspondieron a amortización de capital y 630,9 millones a intereses y comisiones. Como resultado, las transferencias netas de la deuda externa fueron negativas en 101,4 millones de dólares, reflejando que los pagos superaron a los nuevos desembolsos recibidos.
La estructura del endeudamiento muestra una alta concentración en acreedores multilaterales, que representan el 72,2% del saldo total, con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Corporación Andina de Fomento (CAF) y el Banco Mundial como principales financiadores. En el ámbito bilateral, destacan la República Popular de China y Francia. Los Bonos Soberanos concentran el 13,1% del total de la deuda externa pública.
El informe señala que, aunque los indicadores de solvencia se mantienen en rangos considerados sostenibles, el incremento del servicio de la deuda y la caída de los ingresos por exportaciones desde 2022 plantean riesgos adicionales para la liquidez externa y la sostenibilidad fiscal en el corto y mediano plazo.