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Banegas: “El verdadero ajuste llegará con el presupuesto y el precio del combustible”

Viernes, 28 de noviembre de 2025 a las 14:53
El economista y académico conversó con EL DEBER. Foto: ED

Desplegó una batería de recomendaciones —más de una veintena— para encaminar la economía, recuperar la confianza y devolverle estabilidad al bolsillo de los bolivianos.

 

El economista Alejandro Banegas analizó el paquete de medidas económicas anunciado por el Gobierno y concluyó que, si bien las decisiones generan un clima inicial de confianza, todavía resta definir los aspectos más complejos del ajuste fiscal, especialmente el nuevo precio de los combustibles y la reorganización profunda del gasto público.

En diálogo con Dinero, el programa especializado de análisis económico del grupo EL DEBER, el especialista sostuvo que las señales enviadas por la administración de Rodrigo Paz apuntan a recuperar expectativas en un contexto económico marcado por la falta de dólares, la inflación y un déficit fiscal en expansión.

El fin del ITF: “La medida más acertada del paquete”

Banegas considera que la eliminación del Impuesto a las Transacciones Financieras (ITF) es la decisión más relevante del conjunto de anuncios. Explicó que este impuesto del 0,30% provocó la salida de dólares del sistema financiero y desincentivó su depósito en los bancos. Para ilustrarlo, recordó que una persona que depositaba $us 10.000 pagaba 30 dólares solo por la transacción, y otros 30 al retirarlos.

Esa percepción, dijo, hizo que muchos prefirieran conservar su dinero fuera del sistema. Aunque la medida es positiva, Banegas advierte que el problema estructural —la imposibilidad de retirar dólares congelados desde 2023— aún no ha sido resuelto y que el Gobierno no ha asumido un compromiso concreto para devolver esos fondos.

Grandes Fortunas: impacto más simbólico que económico

Respecto al Impuesto a las Grandes Fortunas, Banegas destacó que su eliminación tiene un valor más político que recaudatorio.

Este tributo aportaba cerca de Bs 200 millones al año y, sumado a los otros impuestos anunciados para derogación, la pérdida total rondó los Bs 800 millones, menos del 0,5% del PIB. Aunque el impacto económico es marginal, el economista insiste en que la señal es importante: el Gobierno muestra una orientación favorable al mercado, a la reducción de la presión tributaria y al alivio para los contribuyentes.

Recuperación del sistema financiero

El economista explicó que, en economía, las expectativas son tan decisivas como las cifras. A su criterio, las medidas anunciadas —aunque todavía deban ser aprobadas por la Asamblea Legislativa— generan un ambiente inicial favorable para la recuperación del sistema financiero.

Sin embargo, insistió en que los resultados dependerán de que el Gobierno avance con decisiones más profundas y estructurales.

¿Por qué no se puede bajar el IVA

Banegas también se refirió a la propuesta del vicepresidente de reducir el IVA del 13% al 10%. Aseguró que la idea es técnicamente inviable debido al tamaño del agujero fiscal que enfrentan las finanzas públicas.

Señaló que el IVA es una de las principales fuentes de ingresos del Estado y que reducirlo implicaría agrandar el déficit en un momento donde el país no puede permitirse ese lujo. Cualquier modificación, dijo, causaría más daño que beneficio.

El gasto público y el presupuesto: el verdadero campo de batalla

Para Banegas, la modificación del Presupuesto General del Estado (PGE) será la medida más significativa. El Gobierno anunció una reducción del 30% en el gasto corriente, equivalente a cerca del 4% del PIB. El economista interpreta esto como una señal de que se ha optado por un ajuste gradual, no por un shock.

Explicó que ese recorte deberá surgir, inevitablemente, de dos fuentes: una disminución del gasto corriente —incluyendo despidos y una reducción del gasto en bienes y servicios— y un recorte en los subsidios, especialmente en el combustible y la harina.

El precio de los combustibles

Banegas subrayó que el Gobierno deberá definir, en las próximas semanas, el nuevo precio del combustible. Afirmó que esta medida es ineludible, pues los subsidios consumen cerca del 4% del PIB y presionan de manera directa el déficit fiscal.

Explicó que el Ejecutivo debe aprovechar su capital político inicial para tomar esta decisión antes de que se agote su margen de maniobra. Aún no se sabe con claridad cuánto aumentará el precio final para el consumidor.

Inflación: el enemigo principal

El economista advirtió que el país podría cerrar el año con una inflación cercana al 25%, acompañada de una caída en la actividad económica y un déficit fiscal persistente.

Para Banegas, la inflación debe ser la preocupación central del Gobierno porque afecta directamente al bolsillo de la población. Recordó que, aunque algunos productos como el pollo o la leche han mostrado leves descensos, el resto de los precios difícilmente volverá a bajar.

Mejora por expectativas

Finalmente, Banegas destacó que el riesgo país bajó de niveles superiores a 1.000 puntos a 705, una señal de que los mercados internacionales ven con mayor optimismo la orientación económica del Gobierno.

Las decisiones de reducir impuestos y recortar el gasto público envían un mensaje claro: el Estado será más pequeño y el sector privado tendrá mayor protagonismo.

El economista concluyó que todas estas medidas, más allá de su impacto inmediato, buscan restablecer la confianza. En su opinión, febrero será el mes clave, cuando el Gobierno presente el nuevo presupuesto con números concretos y se conozca la verdadera profundidad del ajuste.

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