Inaudito. Un grupo de avasalladores que había sido desalojado del predio El Encanto volvió a ingresar a la propiedad la noche del sábado. Los ocupantes aseguran que no se retirarán del lugar hasta que se les reconozca “lo invertido” y se alcance una “solución salomónica” con los propietarios de esta estancia productiva de 4.500 hectáreas, ubicada en el municipio de Ascensión de Guarayos.
En un video grabado en el lugar, los ocupantes afirman que han invertido entre 15.000 y 20.000 dólares por persona en desmontes y preparación del terreno, por lo que exigen que esa inversión sea reconocida. “Nosotros no hemos venido a hacer daño. Humanamente estamos hablando. De las dos partes tenemos que darle salida”, dice uno de los voceros del grupo durante una conversación con los trabajadores del predio.
Los avasalladores, que se identifican como afiliados de una comunidad organizada, sostienen que no aceptarán retirarse sin un acuerdo previo. “Mientras no nos den salida, nosotros no nos vamos a retirar. Si nos proponen una solución salomónica, hermano, lo vamos a entender”, agrega otro de los invasores.
El grupo, según se observa en el registro audiovisual, asegura que su intención ‘no es violenta’ y que permanecerán en el lugar de forma pacífica. “No vamos a hacer daño, vamos a estar limpiando, trabajando. Pero necesitamos que vengan (los propietarios) hablemos frente a frente”, dice uno de ellos.
Durante el diálogo, los ocupantes insisten en que su permanencia tiene un sustento económico y moral. “Aquí hay deudas al banco, de 15.000, de 20.000 dólares. Todo este trabajo es nuestro. Hemos empezado con hacha y machete, y nos ha costado mucho. No podemos perderlo así nomás”, dice otro de los avasalladores.
Antecedentes
No es la primera vez que este grupo de personas ingresa a este predio. El año pasado, incluso, emboscaron y dejaron heridos a un contingente de 200 policías que intentaba ejecutar una orden de desalojo.
Tras ese hecho y ante la amplia cobertura mediática, los invasores abandonaron el lugar de forma voluntaria. Sin embargo, volvieron a ingresar y aseguran que no se irán hasta lograr un “acuerdo salomónico” con los propietarios.
La propietaria, Grecia Yucra, denunció que la toma del predio “se está complicando más. Empezaron a movilizarse, hay más gente. Están queriendo sacar la maquinaria porque ya están cerca del campamento”.
Muy preocupada, relató que los avasalladores aprovecharon un descuido del personal para avanzar y establecerse más adentro del predio. “Han metido niños, adultos, viejitos. Es su modo de operar”, dijo.
La propietaria explicó que los ocupantes provienen de la comunidad Cerro Grande, una zona del mismo municipio donde —asegura— se concentran grupos dedicados a la toma ilegal de tierras. “Todos los avasalladores que avasallan Guarayos están en ese pueblito. No es solo mi propiedad, hay varias más afectadas”, afirmó.
Yucra indicó que su terreno está debidamente titulado y registrado, y que su familia es la tercera propietaria legal del predio, adquirido de forma regular. “Nosotros la compramos titulada. No es que yo la haya agarrado y titulado, somos los terceros dueños. Los ilegales son ellos”, remarcó.
Según Yucra, la pasividad de las autoridades ha permitido que los avasalladores actúen con más fuerza. “Si lo hubieran tenido preso al cabecilla, esto no estaría pasando. Pero como se sienten protegidos, vuelven a molestarme. Y ahora con más fuerza”, dijo.
Sostuvo que “desde 2017 vienen intentando asentarse. En 2021 los desalojamos, y en 2023 volvieron. Ahora ya son más. En Bolivia todo está al revés los ilegales se sienten dueños y los legítimos propietarios tenemos que rogar por protección”, resumió.