La restricción para que las estaciones de servicio puedan importar combustibles de proveedores distintos a YPFB es el principal motivo por el que la Asociación Departamental de Propietarios de Estaciones de Servicio de Combustibles Derivados de Hidrocarburos de Santa Cruz (Asosur) se declare en estado de emergencia, al advertir que la medida asfixia al sector y amenaza la continuidad del abastecimiento.
En un comunicado público, Asosur exigió la derogación inmediata de la Resolución Administrativa 051/2024, al considerar que esta norma elimina la competencia, encarece costos y permite la apertura de surtidores que no cumplirían con el Decreto Supremo 24721, generando una situación de desventaja para las estaciones que operan bajo regulación plena.
Problemas con el GNV
El sector también alertó sobre la crítica situación económica del Gas Natural Vehicular (GNV). Según la asociación, las estaciones no pueden seguir operando a pérdida, por lo que demandan retomar de manera urgente el análisis de la estructura de costos del GNV, advirtiendo que, de mantenerse el escenario actual, se pondrá en riesgo la sostenibilidad del servicio.
Otro de los puntos centrales del pronunciamiento es la exigencia de que todo combustible comercializado en Bolivia cumpla normas internacionales de calidad, con el objetivo de resguardar la seguridad de los usuarios y de las propias estaciones de servicio.
Asimismo, la organización reclamó el respeto irrestricto a la Ley 3058, recordando que las estaciones de servicio son el último eslabón de la cadena de hidrocarburos y responsables de garantizar seguridad, calidad, cantidad y continuidad en el suministro.
Finalmente, la asociación pidió a la ANH mayor celeridad en los trámites pendientes y exigió una respuesta inmediata del Ministerio de Hidrocarburos respecto a la política de biocombustibles. “La viabilidad del servicio depende de decisiones urgentes de las autoridades”, señala el pronunciamiento.