Los exportadores consideran que Bolivia tiene condiciones para reactivar la economía, pero se precisan políticas públicas acordes. Además, cuestionan las últimas medidas del Gobierno como los nuevos tributos (Impuesto a las Grandes Fortunas); las severas condiciones crediticias impuestas a un sector tan delicado, como el bancario; el retorno a las restricciones de exportación, y la posible abrogación de un decreto para el pleno uso de la agrobiotecnología. Pedro Colanzi Serrate, presidente del Instituto Boliviano de Comercio Exterior IBCE), dijo que las últimas disposiciones no son las mejores señales para invertir, producir, generar más excedentes para exportar y reactivar la economía, sino que causan desasosiego. En una conferencia de prensa, el IBCE hizo un balance de la situación del sector, informando que “según el Índice Global de Actividad Económica (IGAE) la economía cayó en -10,4% a septiembre; las exportaciones a octubre disminuyeron en $us 2.012 millones (-27%); las importaciones bajaron en -31%, a saber: combustibles (-53%), equipos de transporte (-37%); bienes de capital (-34%); alimentos y bebidas (-31%); suministros industriales (-27%) y bienes de consumo (-15%); a octubre se confirma un déficit comercial por sexto año consecutivo. La vulnerabilidad del sector externo provoca un impacto negativo sobre la economía por la dependencia de los recursos naturales extractivos y no renovables, como minerales e hidrocarburos, que cayeron en -36% y -25%, respectivamente, sostuvo el dirigente. En este sentido, Colanzi considera que Bolivia debe dejar de depender de materias primas y agregar valor, industrializar, apostar por las exportaciones no tradicionales como los alimentos; la exportación de carne de res es un ejemplo de lo que se puede hacer con un trabajo sinérgico público-privado. Promoción selectiva de exportaciones Asimismo, propone una política de sustitución competitiva de importaciones para ahorrar las divisas (producir biocombustibles, textiles, alimentos, maderas trabajadas y calzados de cuero). "Es de esperar que no lo hagan, pues de darse tal situación, se diluirá la posibilidad de que Bolivia vuelva a crecer como lo hizo durante el auge ¿No queremos devaluar? Entonces demos las condiciones para exportar alimentos a un mundo ávido de proteína vegetal como la soya o de proteína animal, como las carnes”, concluyó Colanzi.
El IBCE plantea que el sector exportador se constituya en la tabla de salvación de la economía, ya que si se hacen bien las cosas, con una política de promoción selectiva de exportaciones para traer dólares a Bolivia (focalizando en sectores de rápida reacción como el agropecuario, agroindustrial y forestal).
Agro, el sector que creció en la pandemia
De acuerdo al Índice Global de Actividad Económica (GAE) del INE a septiembre, la agropecuaria creció casi un 2% a diferencia de casi todos los sectores que decrecieron. Entonces, los exportadores creen que hay una lección aprendida en esto, porque pese a la pandemia y la cuarentena, los productores del agro cumplieron con el país; no solo que no hicieron faltar el alimento en la mesa de los bolivianos sino que generaron excedentes para alimentar a millones de personas en el mundo, logrando una balanza comercial agropecuaria favorable a octubre.
Así, el presidente del IBCE, insistió en que no se abrogue la norma que permite los ensayos de semillas transgénicas para cinco cultivos, y que abrevia plazos para aprobar nuevos eventos biotecnológicos que se precisan para soya, algodón, maíz, caña de azúcar y trigo.