Más allá del resultado adverso frente a México (0-1), el estadio Ramón Tahuichi Aguilera volvió a abrir sus puertas después de ocho meses y lo hizo con una respuesta espectacular de los hinchas cruceños. La pasión y el entusiasmo marcaron la jornada desde el inicio.
Las barras de Oriente Petrolero y Blooming fueron protagonistas, llenando las tribunas de color, murales y cánticos que acompañaron a la selección boliviana durante todo el partido. El aliento constante se convirtió en el verdadero espectáculo de la tarde.
A pesar de que las temperaturas superaban los 35 grados, los aficionados no bajaron la intensidad y demostraron por qué Santa Cruz es considerada la capital futbolera del país. Cada rincón del estadio se sintió vivo con banderas, tambores y aplausos incesantes.
El recibimiento no solo fue una muestra de pasión, sino también de organización, con murales en diferentes tribunas y coordinación entre las barras para mantener la armonía durante el encuentro. La energía de la hinchada fue un impulso para los jugadores de la Verde en todo momento.
Santa Cruz dejó claro que el fútbol es una de sus mayores pasiones. El regreso del público al Tahuichi refuerza la identidad futbolera de la ciudad y abre una nueva etapa de apoyo incondicional a la selección nacional.
La jornada también sirvió para que los jugadores sintieran la conexión con los aficionados, quienes, pese a la derrota, celebraron cada acción y alentaron con fuerza, convirtiendo al Tahuichi en un escenario inolvidable.