Las derrotas no castigan, más al contrario enseñan. Y parece que Oriente aprendió de la goleada recibida en Oruro. El equipo de Álvaro Peña demostró que tiene más capacidad para definirse en transiciones rápidas que para aplicar el juego de posición y terminó profanando el estadio Hernando Siles, reducto difícil de ganar en la altura paceña.
Goles de Gilbert Álvarez de penal a los 26 del primer tiempo y Víctor Cuéllar a los 58 del segundo tiempo, sellaron la victoria Albiverde ante el Tigre 1-2. Descontó Álvaro Quiroga a los 90+6 con un cabezazo limpio que fue la única vez que se durmieron los defensores orientales.
Los refineros se levantaron y lo hicieron con rabia, carácter y orgullo, pero, sobre todo, con un buen planteamiento que defendieron ante las arremetidas de un The Strongest desconocido. Jairo Quinteros y Sebastián Álvarez junto a sus laterales formaron un gran muro defensivo. El portero Cárdenas fue otro baluarte indispensable bajo los tres palos del arco visitante. Pablo Vaca, Víctor Cuéllar y Jamir Berdecio, condujeron el mediocampo desesperando a los volantes locales.
Fernando Nava fue el mejor del partido, enviándole una señal a Oscar Villegas que merece ser convocado a la selección nacional para los amistosos que se avecinan. En líneas generales todo el equipo cruceño supo posicionarse y quebrar las estadísticas después de 8 años que no ganaba al Tigre en tierras paceñas.
Ahora se les viene dos partidazos claves para Oriente Petrolero. Primero Guabirá y luego el clásico cruceño ante su rival de toda la vida Blooming.