Su enfoque combina la fe con la perseverancia, habiendo consolidado su carrera en la División Profesional de Bolivia tras una importante transformación de vida, convirtiéndose en un ejemplo de superación en el ámbito deportivo boliviano.
¿Qué significa para vos haber logrado ganar un campeonato?
Para la gloria de Dios es un sueño cumplido. Es algo que me tracé cuando inicié mi carrera como entrenador y hoy me motiva aún más para buscar objetivos más grandes.
¿Cómo nació la idea de ser entrenador?
Cuando estaba en formación como jugador, fui arquero en las divisiones menores del Semillero. Era de los pocos que hablaba y ordenaba dentro de la cancha; siempre me gustó dirigir. Cuando salí del colegio encontré ahí una vocación. Empecé dirigiendo mi comparsa y comparsas amigas como hobby, y me di cuenta de que eso era lo mío, que me apasionaba. Ya analizaba rivales, siempre fui un loco por el fútbol. Por eso arranqué joven: a los 24 años ya dirigía la Sub-15 de Oriente. Además, soy un “enfermo” del fútbol: miro partidos todo el día, sin importar la liga ni el horario.
¿Soñabas con ser jugador profesional?
Sí, lo soñé y trabajé mucho para eso. Pero en una etapa tomé malas decisiones y no le di el compromiso y sacrificio que se necesita para llegar. Además, tengo problemas en las rodillas: cuatro cirugías en la misma pierna.
¿Cómo convences a un futbolista de tu idea de juego siendo un entrenador joven?
Con convicción y demostrando conocimiento. Explicándole por qué y para qué de cada entrenamiento, de cada ejercicio. Todo tiene un objetivo. Trabajo con una metodología interdisciplinaria: entre rondos y reducidos vas construyendo la idea de juego y, a la vez, las capacidades técnicas, tácticas y físicas.
¿Tenes algún espejo como entrenador? ¿Tu modelo de juego coincide con tu filosofía?
No estoy casado con un DT en particular. Trato de ver a todos los perfiles y sacar lo que me gusta o me sirve. Mi etapa como analista y asistente me ayudó mucho: conocí entrenadores de jerarquía, nacionales y extranjeros, y fui absorbiendo detalles para ir armando mi propio perfil y filosofía de juego.
¿Coincidís en que el campeonato boliviano es de los más difíciles de Sudamérica por su geografía?
Totalmente. No cualquiera rinde en Bolivia, sea jugador o entrenador. Hay que adaptarse a muchas cosas y una de las más sobresalientes es la geografía del país.
¿Es desventaja jugar a las 3 de la tarde en altura o en el llano para el visitante? ¿Debería jugarse después de las 18:00?
Me tocó estar en equipos del llano, valle y altura. A todos les afecta la geografía y el clima, pero también eso te obliga a prepararte mejor, a manejar lo físico y lo táctico para sacar resultados en cualquier cancha. Es una ventaja, sí, pero no es una excusa: está demostrado que se puede.
¿Crees que el fútbol boliviano es lento por el desgaste físico que implica subir y bajar constantemente?
Es lento, pero ese no es el único factor. También influyen las canchas donde entrenan los clubes: no todos tienen predios propios y muchos alquilan, en malas condiciones. Lo digo por experiencia en mis últimos clubes. Además, pasa por la formación de los jugadores: perfiles, controles, fundamentos.
¿Cuál es la diferencia con los países vecinos que siempre nos sacan ventaja en copas internacionales? ¿En qué hay que trabajar más?
En las estructuras formativas. El dirigente no debe verlo como un gasto, sino como una inversión. Tenes jugadores propios que después podés vender. Hay buenos profesores en el país, pero muchas veces las condiciones de trabajo son escasas. Los clubes deberían tener centros de alto rendimiento, sedes propias. Y mejorar las canchas del campeonato. Desde esas bases se empieza a crecer.
¿La selección vive un oasis con el repechaje, pese a que el torneo local es bajo?
Es un lindo momento y hay que disfrutarlo. Muchos dirán que no lo merecemos, pero mientras se pueda hay que intentarlo. Eso sí: no hay que cambiar el proyecto por la presión de los resultados. La circunstancia no te puede hacer perder la convicción.
¿Tenemos chances contra Surinam, pese a que muchos de sus jugadores están en Europa?
Sí, tenemos chances. Bolivia tiene una buena camada de jugadores, técnicamente muy buenos. Pronto varios estarán en ligas importantes. Es fútbol: 11 contra 11. Mientras haya minutos, la fe no puede menguar.
¿Qué Nacional Potosí vamos a ver este año?
Un equipo con fe en Dios y comprometido con objetivos grandes: ser campeón de la Liga y meternos en fase de grupos de Libertadores. Vamos a ser protagonistas en cualquier cancha, siempre intentando jugar al fútbol para ganar.
También un equipo ordenado tácticamente en todos los momentos del juego y con mucha intensidad. En casa queremos que los rivales ya vengan preocupados: en la Villa Imperial vamos a ser muy fuertes “Del abismo a la fe: la historia de un restaurador de vidas”
Contanos de tu vida personal. ¿Pasaste momentos de tristeza?
Sí, fueron años muy duros. A consecuencia de malas decisiones me dejé llevar por el momento y por lo que ofrecía ese estilo de vida. Eso me llevó a tocar fondo.
¿Cómo lograste superarlo?
Primero intenté por mis propias fuerzas, pero no pude. Estuve internado en centros de rehabilitación en Argentina, Perú y Bolivia, y aun así seguía sin encontrar salida. Hasta que decidí entregarle mi vida a Dios. Su amor, su misericordia, su gracia y su favor me rescataron.
¿Siempre das testimonio de tu vida en la iglesia que asistes?
Cuando se presenta la oportunidad de ser portador de la palabra, cuento el proceso que viví, pero sobre todo lo que Dios restauró. Más que hablar, me dedico a ser un “restaurador de vidas”, ayudando a personas que atraviesan lo mismo que yo pasé.
¿Ejerces como pastor o solo asistís como oyente?
Soy pastor ungido en la Casa de Oración de Santa Cruz. Mi padre espiritual es el apóstol Melitón Rosales, exjugador de fútbol. Mientras él era DT en Oriente, yo estaba a cargo de un ministerio donde pastoreábamos a más de mil jóvenes junto a mi esposa.
Ahora, por motivos laborales, asisto a una iglesia en Potosí, donde también ejerzo mi pastorado. Es un llamado y un compromiso con Dios para ayudar a las personas.
¿Qué le dirías a alguien que está pasando por lo mismo que vos atravesaste?
Que con Dios es la única manera de salir de eso. No necesitas ser pastor ni nada especial. Solo entregarle tu corazón y tu vida a Él.
¿Te consideras un ejemplo a seguir? ¿Cómo tomas tu pasado?
No me avergüenzo de mi pasado, aunque hoy algunos lo usen para insultar. Tampoco es motivo de orgullo. Pero sé que es de bendición para edificar a personas y familias. Demuestra que sí se puede salir y convertirse en alguien de bien para la sociedad.
¿Cómo es tu vida diaria cuando no estás en el fútbol?
Soy un hombre de Dios. Primero está mi familia, así que disfruto estar con mi esposa y mis hijas. También tenemos una empresa llamada Dasha, donde apoyo a mi esposa en lo que puedo… incluso a veces me hace salir en los videos (risas).
¿Finalmente, como te ves de aquí 20 años como profesional o en la vida normal?
Tengo proyectado llegar antes de los 40 años a dirigir afuera y hacer mi carrera por el mundo. Para eso estoy preparándome, estudiando inglés, actualizándome porque de acá aspiro a soñar en grande porque para los hijos de Dios todo es posible.