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Denilson Durán: “A veces no había para comer y me la tenía que buscar”

Lunes, 23 de febrero de 2026 a las 18:09
Denilson Durán, lateral de Blooming. Foto. Ricardo Montero

Por Redacción

El lateral izquierdo de Blooming es un ejemplo de superación. Denilson Durán salió de la casa familiar en Beni, a los 14 años, para luchar por su sueño, que era ser un jugador profesional. El 2022 lo logró debutando en primera división.

Era un niño cargado de ilusiones cuando dejó su natal Guayaramerín natal, a los 14 años, para aterrizar en Santa Cruz. “Quería ser futbolista profesional cuando dejé a mi familia. Ese era mi sueño”, resume Denilson Durán Zabala, ahora convertido en un crack.

El beniano no la tuvo fácil. Sufrió hasta hambre, pero jamás se le cruzó por la cabeza decirles a sus padres, porque era el inminente retorno al seno familiar, hasta que logró una prueba en Blooming, que cambiaría su vida para siempre.

Denilson, ahora de 22 años, es uno de los laterales más prometedores del fútbol boliviano. En diálogo con Erik Arauco en el podcat Exijo Una Explicación relató una vida llena de sacrificio y de éxitos.

  


Denilson con la camiseta de la selección.

¿Cómo estás Denilson?

Muy bien y agradecido con Dios por la oportunidad de estar aquí.

¿De dónde es Denilson?

Yo soy de Guayaramerín, Beni y vine acá a Santa Cruz a buscar mi sueño, que era ser jugador profesional y gracias a Dios lo estoy cumpliendo.

¿Cómo era tu vida de niño y que recuerdas de todo aquello? 

El fútbol me ha gustado desde que tengo uso de razón y también el estudio, porque mi mamá es profesora y siempre me inculcaba los estudios.

¿Te inculcaba más el estudio o te daba chance para que juegues al fútbol? 

Mi familia es futbolera, mi mamá y mi papá. Ellos confiaban en mí y más prioridad se puede decir que le dábamos al fútbol, pero sin fallar al colegio.

¿Quiénes son tus papás?

 Mi papá es Raymundo Durán Espinosa, un hombre trabajador, que siempre está al lodo de mi mamá Clarisa Zabala Mercado. Siempre voy a estar agradecido con mis padres que me han apoyado desde niño, sobre todo en el fútbol.

¿Ellos también eran deportistas?

Así es, mi papá jugaba futsal y fútbol y mi mamá es basquetbolista. Son plenamente deportistas, los dos me entienden y me apoyan siempre.

¿De niño te compraban balones o pelotas?

Al igual que a mis hermanas, ellos siempre trataban de darnos lo mejor a nosotros y por eso estamos agradecidos siempre.

¿Creciste con comodidades?

Gracias a Dios, no nos faltó el pan de cada día que eso era lo más importante. No lo tuvimos todo, pero si lo necesario para salir adelante.

¿Con quién jugabas fútbol? 

Con mis primos y mis amigos, a uno le dicen ‘Chiquiño’ y al otro Oliver. Nos íbamos a la cancha a jugar con los dos y uno más que ahora no recuerdo su nombre. Les mando un saludo.

¿Y se armaban algún equipo?

En mi pueblo Guayaramerín vivía cerca de una cancha y ahí nos íbamos a pichanguear. También mi mamá y mi papá hacían equipo en los barrios para que participemos con mi primo ‘Chiquiño’ y mi amigo Oliver.


El beniano es uno de los mejores laterales de Bolivia

¿Cuándo inicias el sueño de ser futbolista y te vienes a Santa Cruz?

Salí de mi casa a los 14 años. Vine al equipo de Yapacaní acá en Santa Cruz. Fue la primera vez que me separé de mis padres y del resto de mi familia, pero me ayudó a madurar mucho. Eso fue en 2018.

¿Quién te impulsa a tomar esa decisión?

Yo hablé con mis padres, era un niño todavía a mis 14 años, pero les dije quiero ir a cumplir mi sueño. Los voy a extrañar muchísimo, pero déjenme ir. Después de que me vine paraba llorando con ellos en cada videollamada, pero gracias a Dios eso me hizo fuerte para poder luchar y ser un jugador profesional.

¿Y con qué te encontraste en Santa Cruz de la Sierra? 

Con una ciudad grande, bonita, difícil, pero no imposible porque uno tiene que salir a tramos más largos para ir a entrenar, pero gracias a Dios me adapté rápido. Mi pueblo es chico. Uno se va en moto donde sea, pero acá en todo lejos.

¿Y cómo llegaste a Yapacaní?

Yo llego a Yapacaní gracias al profesor Héctor Espinoza más conocido como ‘Chamaco’. Él habló con mis padres. Le dijo que era un proyecto con jugadores benianos y algunos cruceños y que el equipo estaba por ascender a la Primera B, de la Asociación Cruceña de Fútbol (ACF) y fue así que se concretó mi venida a Santa Cruz.

¿Qué te ofrecieron en Yapacaní para que decidas dejar Guayaramerín?

Tener un techo donde vivir y los alimentos.

¿No había bono económico?

Nada, solo era techo, alimentación y entrenar duro, porque entrenábamos a doble turno y en la noche iba al colegio.

¿Estudiabas en la noche acá en Santa Cruz?

Sí, sí, pero no me acuerdo el nombre del colegio. Era una especie de Cema.

¿Cuánto tiempo estuviste en Yapacaní?

Todo el 2018 y después me volví a mi pueblo a seguir estudiando, pero hice prueba en Blooming el 2019; sin embargo, por un tema dirigencial no se concretó mi incorporación, por eso volví al año siguiente (2020) para seguir buscando mi sueño.

¿Y cómo fue la prueba en Blooming?

Yo jugué en uno de los últimos equipos, pero siempre con la mente positiva. La primera pelota que recibo me perfilo para ir para adelante. Ese gesto bastó para que se fijen en mí. De ahí me habló el profe Hernán Mésquez y me dijo si quería fichar para Blooming.

¿Y qué te ofrecía Blooming? 

Me ofreció estar en su sede y por eso estoy agradecido con la dirigencia y con Juancho Daza porque él fue el que me abrió las puertas para poder vivir en el complejo.

¿Cuánto tiempo estuviste en inferiores?

Estuve dos años y de ahí salté a primera. 

¿Y en esos dos años de qué vivías o te pagaba un bono Blooming? 

No. Blooming solo me daba los alimentos tres veces al día y la sede para vivir. Para mis chuteras y cosas personales me mandaban mis padres.

¿Pasaste necesidades en Santa Cruz?

Pasé necesidades el 2018 cuando estaba en Yapacaní. Ahí sí pasé cosas duras que quizás las personas que hoy me conocen no saben lo que viví ese año, pero me ayudó a formar mi carácter como futbolista y como persona. Yo digo que ese fue un plus más para seguir adelante.

¿Qué viviste?

A veces no había para comer y me la tenía que buscar, al igual que mis compañeros. Igual soy un agradecido con el club porque nos dio lo que podía, además que no era un equipo de primera para exigir.  

Y cuando no tenías que comer, ¿te aguantabas o que hacías? 

Yo no le podía decir a mi mamá que me faltaba porque ella me iba a decir que me vuelva a la casa, entonces para que no se preocupe no le decía nada y me la tenía que buscar.

¿Y qué recuerdas de esa búsqueda?

Que sus padres de algunos compañeros le mandaban, tenían esas posibilidades. Yo también les pedía a mis padres, pero no a cada rato para que no se preocupen.

También a veces me iba a jugar a los barrios para ganar algunos pesos. Así fue que lo conocí a Miguelito Terceros. Jugamos juntos en el barrio La Morita. Por jugar me daban para mis pasajes de la semana. Así me las buscaba.

Supe que incluso ibas a pedir pan duro. ¿Eso es cierto? 

Ah, sí, sí es verdad.

¿Cómo fue eso?

Un hermano de la iglesia Tiempo de Cambio iba a pedir a La Ramada para la iglesia, pero en realidad era para los chicos que vivíamos ahí en ese complejo. Eso fue el 2018 en Yepacaní.

Y nosotros íbamos y pedíamos huesos, carne y lo que nos daban era bienvenido, así nos ayudábamos para poder comer y tener fuerza al día siguiente en el entrenamiento, porque las prácticas eran duras. De esa manera nos la buscábamos con algunos compañeros para tener que comer.

¿Te arrepentiste alguna vez de haber salido de Guayaramerín? 

No me arrepiento porque si no hubiera pasado eso, quizás no haya estado como estoy, gracias a Dios en el fútbol profesional. 

¿Y el 2020 fue distinto el panorama?

Sí, el 2020 ya fue muy distinto estar ahí en la sede en un equipo profesional con su complejo de primer nivel. Y la verdad que gracias a Dios ahí tuve todo lo necesario para poder salir adelante. 

¿Sabías de Blooming cuando estabas en tu pueblo? 

Sí sabía. Incluso en el 2018 iba a curva a ver al equipo con algunos de mis compañeros. Siempre me gustó Blooming.

¿Quién te da chance para debutar en primera? 

El ‘profe’ Rodrigo Venegas. En el 2021 firme un contrato con Blooming y en el 2022 me subieron a primera y desde ahí estoy. Soy un agradecido con todos los técnicos que tuve.

Cuando te llaman para que estés en primera ¿Qué haces?

 Fue una sensación muy linda. Lo primero que hice fue llamar a mi padre y obvio que estaba ahí mi mamá escuchando. Fue un momento de emoción. Se me cayeron las lágrimas porque iba a estar en el primer equipo, que era mi objetivo y el sueño que tanto quería cumplir. 

¿Y siempre eras lateral? 

Sí, sí, siempre jugué de lateral en torneos serios, digamos, pero en el barrio en Guayaramerín jugaba de extremo. Me gustaba jugar a pierna cambiada.

En tu lateral Roberto Carlos Fernández deja una vara muy alta ¿no? 

Sí, la verdad que todos me decían que tenía que ser como Roberto Carlos. Es un gran jugador y una excelente persona, hemos compartido en la selección.

Vamos a tu debut. ¿Qué recuerdas de ese momento?

Saliendo del túnel se me caen las lágrimas porque era el sueño cumplido de un niño que siempre soñó con jugar en un equipo profesional. Yo decía, valió el esfuerzo y valió todo lo que hice para poder llegar acá.

¿Un día antes te avisa que ibas a jugar?

Sí me lo dijo antes, incluso hicimos el trabajo táctico para jugar con Wilstermann. El ‘profe’ y los compañeros siempre confiaron en mí. En ese partido me sentí muy cómodo por la banda izquierda. Fue en el 2022.

¿Recuerdas tu primer clásico?

Si lo recuerdo fue el 2022. Estaban las dos hinchadas y el estadio lleno. Fue muy hermoso como todos los clásicos.

¿Qué tal es jugar Libertadores y Sudamericana?

Son partidos muy lindos para jugarlos.

¿Cómo es que te gustó jugar de lateral? o ¿Te inspiró alguien en esa posición? 

Me gustaba el brasileño Marcelo cuando jugaba en el Real Madrid. Me encantaba cómo salía con la pelota driblando y metía buenos pases. A Marcelo lo seguí siempre por su forma de jugar.

¿Cuál es tu mayor recuerdo en Blooming hasta el momento? 

Fue cuando hice mi primer gol como profesional. Lo marqué a Nacional Potosí para pasar a la semifinal. Hice el gol a los 45 minutos. El estadio estaba lleno y lo grité con mis compañeros y la hinchada.

¿Y te has dado cuenta de lo que has provocado en tu pueblo? 

Sí, la verdad que recién que fui a Guayaramerín, vi a mucha gente que tiene su polera de Blooming.

También recibo el cariño de la gente de mi pueblo. Siento que eso me recarga de energía para seguir adelante. Hay personas que antes no conocía, pero van y me saludan y me dan su bendición. Eso es bueno para mí.

¿La fama pesa a un futbolista?

Yo creo que hay que mantenerse siempre humilde y con los pies sobre la tierra porque el fútbol te da muchas cosas como también te quita. Y eso de la fama no me pesa, soy tranquilo. Disfruto en los entrenamientos y cuando salgo la gente me demuestra su cariño. Me siento muy querido por el hincha de Blooming.

Y las mujeres se te acercan, ¿cómo manejas eso?

Vivo con mi novia de siempre. Tengo marca personal. Ella estuvo a mi lado desde mis inicios en Guayaramerín. Nos conocimos en el colegio, hace unos siete años. Ahora vive acá conmigo y estudia Contaduría, gracias a Dios este año sale profesional.

¿Cómo la convenciste para que venga?

Se vino el 2024, cuando estaba más estable en Blooming. Ella también es un pilar fundamental en mi carrera.

¿Te vas a casar?

Sí, ya estamos comprometidos y nos vamos a casar. La idea es que sea este año, puede ser en diciembre. No es celosa es tranquila.

¿No es tóxica? 

No, antes sí, pero ha mejorado mucho. 

¿Y las familias qué dicen? 

La familia de ella siempre se ha portado espectacular conmigo y con mi familia. Me han apoyado, sobre todo mi suegra.

¿Y el suegro? 

El suegro es orientista y un poquito celoso, pero le regalé polera de Blooming e hice que se la ponga.

¿Y tu mamá con ella? 

Mi mamá con ella muy bien y por eso estoy agradecido con Dios por tenernos así, juntos en familia.

Económicamente ¿cómo estás?

Gracias a Dios he podido aprovechar todo lo que me han dado en sueldos y premios. Tengo mi auto y mi casa propia.

Hablemos de la selección, ¿Cuándo llega la convocatoria?

Estuve con el profesor Gustavo Costas y con Antonio Zago, pero el ‘profe’ Óscar Villegas no me ha llamado, pero estoy trabajando para estar ahí en la selección.

¿Ese fue otro momento de orgullo para tu familia y para tu pueblo?

Sí, mi familia contenta y feliz, sobre todo mis padres por el trabajo que había hecho.  

¿Tú crees que tienes chances para el repechaje? 

Yo creo que sí, me siento bien preparado y la edad me ayuda. Dios quiera que me den la oportunidad de estar en el repechaje.

Denilson ¿Cómo es que rechazas Bolívar? 

Lo hice en agradecimiento al Club Blooming por todo lo que hizo por mí. Yo hablé con mi familia, con mis padres y les dije, que me quería Bolívar.

Bolívar es un club grande y yo quería ir, pero sentía en el corazón que tenía que ser agradecido con Blooming. El equipo se iba a quedar sin lateral, aunque estaba Santos Navarro y otros más, pero yo era el que jugaba todos los partidos.

También le dije al presidente que me iba a quedar por todo lo que Blooming había hecho por mí.

¿Y te subieron el sueldo por lo menos? o ¿Hubo una mejora? 

Sí, gracias a Dios tuvimos una charla con el presidente y con Juancho Daza. Y sí, hubo una mejora.

¿Qué otros clubes has rechazado? 

El año pasado hubo la posibilidad de un intercambio con el Tigre, pero el ‘profe’ Mauricio Soria dijo que me iba a necesitar, que no quería que me vaya y no pude ir. 

Sí Bolívar te llama ahora ¿aceptas?

Tengo todavía contrato con Blooming y quiero cumplirlo, ya más adelante si Dios quiere, claro que sí. Todo jugador desea llegar a Bolívar porque sabemos lo que es Bolívar acá en Bolivia. 

¿Y si pasa el tiempo y estás ya con tu contrato cumplido y te llama a Oriente? 

Bueno esto es un trabajo y de esto vivimos los futbolistas. No hay por qué cerrarle las puertas a ningún equipo. En el futbol todo da vuelta y hay que aceptar lo que venga.

¿Cuál es tu objetivo de vida? 

Seguir trabajando como ahora y más adelante tener ganadería. Me encanta la ganadería. Mi abuelo tenía una granja y cuando era niño iba con mis padres los fines de semana. Era muy lindo y eso me gusta.

¿Cómo ves a Blooming este año? 

Con buenos jugadores y un buen cuerpo técnico

¿Alcanza para ser campeón? 

Vamos a ir paso a paso. Yo creo que con trabajo y con el sacrificio de todos los compañeros, directivos y cuerpos técnicos se puede hacer una gran campaña y lograr el título, que es lo que quieren todos los hinchas.

¿Nunca te llamó Always Ready? 

Hubo un interés el 2023, pero nada concreto porque tenía contrato con Blooming hasta el 2026 y ellos tenían que pagar las cláusulas. Todo quedó ahí, en nada.

Te escuché mucho hablar de Dios, ¿vas a la iglesia? 

Sí, sí, voy a la iglesia, Nuevo Amanecer. Le mando un saludo a mi pastor José Luis. 

¿Hace cuántos años que vas a la iglesia? 

Yo conocí al Señor el 2018 cuando salí de mi pueblo. El ‘profe’ Héctor Espinosa, igual me ayudó para seguir los caminos de Dios.

¿Qué representa Dios en tu vida?

 Para mí representa todo. Dios en mi vida, porque sin él yo no hubiera hecho lo que hoy en día estoy haciendo. Todo se lo debo a él.

¿Cuál es tu nombre completo?

Denilson Durán Zabala. 

¿Sólo un nombre? 

Sí, sólo un nombre.

¿Algún apodo de cariño? 

En mi pueblo me llaman ‘Fercho’, que no tiene nada que ver con mi nombre, pero así soy más conocido. Le pregunté a mi padre y tampoco sabe.

¿Cuándo tus amigos te llaman vas y compartes en algún boliche?

No voy. Gracias a Dios soy muy apegado al Señor. Hasta el día de hoy no conozco el alcohol y eso es lo que a mis padres los pone orgullosos. 

¿Qué le dirías a los niños que quieren ser futbolistas? 

Primero que busquen al Señor y segundo que luchen por sus sueños, que Dios sí cumple los sueños de las personas, pero siempre sacrificándose al máximo para poder cumplir las metas. 

¿Sueñas con jugar afuera, en el exterior? 

Sí, sueño mucho con salir afuera y poder disfrutar mi carrera en el fútbol.

¿Dónde te gustaría llegar? 

La verdad que me gustaría jugar en el fútbol argentino. 

Y en Europa, ¿dónde te gustaría jugar?

Al Barcelona, toda la vida.

Y si tienes que llamar a un amigo, ¿a quién llamarías? 

Hoy por hoy llamaría a Miguel Villarroel. 

Pero si recién fue fichado…

Sí, pero ya nos conocemos desde hace unos seis años y la verdad que él siempre me ha demostrado su cariño y su respeto, al igual que con mi familia. Es un buen jugador, una buena persona y un verdadero amigo que el fútbol me ha dado.

¿Y cómo crees que te ven tus compañeros?

Como una persona alegre y feliz.

¿Con quién más te juntas en el bus o en las concentraciones? 

Antes era con Miguel Becerra, él también es una gran persona y un buen amigo, que me dio el fútbol, pero ahora es con Miguel Villarroel, Percy Loza y Eduardo Álvarez.

¿Quién es el más divertido del grupo?

El que hacer reír es Percy Loza, Chema (Gabriel) Valverde y Richard Spenhay. Son divertidos.  

De los técnicos, ¿Quién te marcó más? 

Creo que todos los profesores han sido buenos, pero hay uno que siempre me ayudó a crecer. Me dijo lo que estaba haciendo bien y lo que estaba mal, que fue el ‘Profe’ Pablo Escobar. Me dijo las cosas de frente y siento que él me ha ayudado.

¿Dónde te lo cruzaste? 

En la selección Sub-20 y en la Sub-23, compartimos mucho tiempo con él en una pretemporada antes de ir al Sudamericano Sub-20 estuvimos como un mes encerrado. Ahí lo conocí muy bien. Fue un jugador que era y también es un gran técnico. Él sacó una de mis mejores versiones para seguir adelante.

¿El mejor momento de tu vida? 

Yo creo que cuando compré mi casa. Siento que ese fue uno de los momentos más lindos de mi vida porque después de luchar por mi sueño, también Dios me concedió el deseo de tener una casa propia el año pasado. De no tener nada a tener una casa. Gracias al Señor

¿Y el momento más triste de tu vida? 

El momento más triste de mi vida fue cuando salí de mi casa el 2018. Fue lo más difícil, pero como te lo dije, me ayudó a crecer y forjar un carácter.

 

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