El pasado domingo, el estadio Ramón “Tahuichi” Aguilera reabrió oficialmente sus puertas luego de ocho meses de trabajos de remodelación, con el objetivo principal de albergar la final de la Copa Sudamericana. El regreso del principal escenario deportivo de Santa Cruz se dio con el partido amistoso entre las selecciones de Bolivia y México, que se desarrolló con normalidad en lo futbolístico.
Sin embargo, más allá del resultado, uno de los aspectos que llamó la atención fue el estado del gramado. Días antes del encuentro, la cancha lucía en buenas condiciones y con un tono verde uniforme, pero durante el partido se evidenciaron sectores que parecían secos o maltratados, lo que generó sorpresa entre hinchas y periodistas.
Sobre este tema, en el programa de Diez, José Luis Gomez, secretario de gestión institucional de la Gobernación, brindó una explicación tras solicitar un informe al área encargada del mantenimiento del campo de juego. Según detalló, la situación se originó por un corte específico realizado días antes del partido.
“La explicación técnica que nos dan es que hubo un requerimiento de la Federación para hacer un corte con un determinado número de cuchilla. Ese corte fue muy bajo y, sumado al calor, en algunas zonas dio la apariencia de que el pasto estaba seco o quemado, cosa que no era”, explicó.
El funcionario aclaró que el césped no está seco ni muerto, sino que se trata de un efecto visual producto del tipo de corte aplicado. Además, anunció que se sostendrá una reunión con el equipo técnico y con representantes de la Federación para corregir los procedimientos de mantenimiento y evitar que se repita esta situación.
En ese sentido, José Luis aseguró que el objetivo inmediato es que el gramado presente una mejor imagen para el próximo compromiso que recibirá el estadio: el clásico cruceño entre Oriente Petrolero y Blooming, programado para este domingo 1 de febrero a las 15:00.
“No es que la cancha se haya secado. La idea es que esté en mejores condiciones para el clásico”, afirmó, transmitiendo tranquilidad de cara a uno de los partidos más importantes del calendario local.