Un 3 de diciembre de 1965, el mundo le dice adiós a la “beatlemania” con la publicación de ‘Rubber Soul’ el sexto álbum en estudio de The Beatles. Con este trabajo, el cuarteto inglés alcanzaría la madurez como compositores con letras más introspectivas e incorporando nuevos instrumentos como el sitar, el armonio y el bajo fuzz, todo esto sin perder su esencia.
El disco comenzó a gestarse tras volver de su gira por Estados Unidos. The Beatles solo querían centrar todos sus esfuerzos creativos en lo que acabaría siendo este trabajo discográfico y para ello se encerrarse en un estudio de grabación durante un mes completo.
Esto significaba; nada de apariciones en radio o televisión, nada de entrevistas para la prensa, nada de irse a rodar películas a la otra punta del mundo. Solo ellos cuatro, sus ingenieros de confianza y su productor George Martin.
Los temas
La mayoría de las canciones de ‘Rubber Soul’ se convirtieron en clásicos. John Lennon aportó los títulos: ‘In My Life’, ‘Nowhere Man’, ‘Girl’, ‘The Word’, ‘What Goes On’ canción cantada por Ringo Starr, y ‘Norwegian Wood (This Bird Has Flown)’, entre otras, esta última con el acompañamiento de un sitar, un instrumento hindú, que en ese tiempo fue un aporte extraño para una canción de rock y pop.
También están los aportes de Paul McCartney como la apertura del disco con la frenética ‘Drive My Car’, la melódica ‘Michelle’, ‘You Won't See Me’ o ‘I’m Looking Through You’. A estos se suman las canciones de George Harrison como ‘If I Needed Someone’, dedicada a su esposa de ese entonces Pattie Boyd, o ‘Think For Yourself’.
El sitio de GQ, en su última publicación online, dejó una reseña de ‘Rubber Soul’. El disco cumple 60 años y, en retrospectiva, es sencillo entender por qué está considerado uno de los discos más importantes de la música occidental: tiene madurez en sus letras, la valentía casi temeraria de su instrumentalización, el vena anticonformista de sus estribillos y la reivindicación del disco como unidad mínima de significado musical elevaron el pop hacia un nuevo nivel, amén de sentar las bases para el terremoto cultural que supondrían Revolver (1966) y Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band (1967).