La noche arrancó con una señal política que no pasó inadvertida. Todos los candidatos convocados para el primer bloque del debate por la Alcaldía de Santa Cruz de la Sierra asistieron. El dato fue destacado por las autoridades electorales, sobre todo porque en una campaña cargada de tensión, cuestionamientos y cruces, el debate logró sentar en un mismo estudio a los primeros seis de los 12 postulantes que pretenden "rescatar" a una ciudad golpeada por la crisis de gestión.
El escenario fue el estudio de Unitel, desde donde se levantó la señal limpia a merced de acuerdo con el Tribunal Supremo Electoral (TSE). Afuera, el clima también era de contienda. Decenas de simpatizantes coparon la calle con banderas, barras y arengas en respaldo de sus candidatos. Adentro, en cambio, el libreto prometía propuestas sobre desarrollo humano, educación y salud. Pero el debate, por momentos, tomó otro rumbo.
La elección de Santa Cruz de la Sierra tiene 12 candidatos habilitados, por lo que el Tribunal Electoral Departamental (TED) optó por dividir la contienda en dos bloques, una decisión que había sido cuestionada por varios aspirantes. En este primer turno participaron Paola Cronembold (NGP), Soo Hyun Chung (FE), Alfredo Solares (Patria-Unidos), Angélica Sosa (Santa Cruz Para Todos), Félix Oros (MTS) y Manuel ‘Mamén’ Saavedra (VOS).
Desde el inicio quedó claro que la corrupción iba a colarse, una y otra vez, en el centro de la escena.
Paola Cronembold abrió la ronda con una exposición centrada en empleo, salud y educación, además de tres megaproyectos: la recuperación de la laguna Esperanza, un parque industrial y el traslado del zoológico municipal. Sin embargo, en la fase de preguntas y réplicas, su participación derivó pronto hacia las denuncias de corrupción y las referencias a campañas construidas desde redes sociales, particularmente TikTok. Las moderadoras tuvieron que intervenir varias veces para pedir que se retome el eje temático acordado.
Esa tensión anticipó uno de los pulsos más ásperos de la noche: el que tuvo como protagonistas a Cronembold y Mamén Saavedra, y luego, con mayor fuerza, a Saavedra y Angélica Sosa. El candidato de VOS cuestionó la solidez del plan de gobierno de Cronembold y deslizó que había quienes “defienden la corrupción”. Ella respondió recordándole que su candidatura se armó a medio camino y lo acusó de haber pasado años haciendo campaña desde TikTok en lugar de fiscalizar con eficacia desde el Concejo.
Pero fue con Sosa donde el debate subió más de tono.
La exalcaldesa interina, que planteó una campaña basada en “recuperar la ciudad” y “poner orden ya”, defendió su experiencia municipal y prometió reorganizar servicios, transporte, mercados, salud y basura. Sin embargo, cuando le tocó cruzarse con Saavedra, la discusión dejó el terreno de las propuestas y entró de lleno en el de las responsabilidades políticas y morales.
Saavedra insistió en que el municipio fue convertido en una “agencia de empleos”, habló de déficit, sobreprecio y descontrol, y machacó con una idea que atravesó toda su intervención: “desde el día uno se acaba el robo”. Sosa le replicó acusándolo de oportunismo, de haber sido parte del cogobierno municipal y de actuar más como un “gendarme” que como fiscalizador serio. En ese intercambio llegó incluso a lanzarle un insulto, lo que obligó a la moderación a frenarla por quebrar las reglas del debate.
La corrupción fue, así, el hilo conductor del bloque. Estuvo en las alusiones a contratos, ítems fantasmas, desayuno escolar, basura, deuda municipal y manejo de recursos. Casi ninguno resistió la tentación de usar ese tema como arma arrojadiza.
En medio de ese fuego cruzado, también aparecieron propuestas. Soo Hyun Chung, médico y candidato de FE, llevó el debate hacia la salud: habló de digitalización, convenios con clínicas privadas, construcción de tres hospitales de segundo nivel y tecnología de punta, incluso robótica, para modernizar la atención. Su intervención dejó uno de los momentos curiosos de la noche, cuando Saavedra le observó que su plan de gobierno hablaba de “los ignacianos” en vez de los cruceños; Chung admitió el error y lo atribuyó a un modelo base de su organización política.
Alfredo Solares, de Patria-Unidos, se presentó como candidato de los barrios. Insistió en postas de salud abiertas las 24 horas, mochilas escolares con útiles y obras para drenaje, asfalto y transporte. Su discurso tuvo tono popular y directo, aunque en varias respuestas quedó más en la denuncia general contra “los políticos” que en precisiones técnicas.
Félix Oros, del MTS, apostó por una idea fuerza: “el poder de los 15”, una propuesta de descentralización real del municipio mediante distritos con mayor capacidad de decisión sobre sus recursos y prioridades. También habló de transporte público, violencia contra la mujer y participación vecinal, con un tono más pedagógico, aunque no exento de confrontación.
Su aparición también dejó una escena singular: había ingresado con una gorra de campaña y las moderadoras, por pedido del Tribunal Electoral, le exigieron retirársela porque la propaganda estaba prohibida según las reglas pactadas.
El primer bloque dejó así una imagen dual. Por un lado, mostró a todos los candidatos presentes, un hecho valorado por las autoridades electorales como una señal de compromiso con la deliberación pública. Por otro, exhibió que, incluso en un espacio pensado para discutir salud, educación y desarrollo humano, la campaña cruceña sigue atravesada por una disputa más áspera: quién carga con la responsabilidad del deterioro de la ciudad y quién tiene autoridad moral para prometer un cambio.
Las propuestas estuvieron sobre la mesa, sí. Pero en esta primera mitad del debate, la corrupción fue la palabra que más pesó en el ambiente.