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Concluye la inédita maratón de debates del TSE en la recta final hacia las urnas

Lunes, 16 de marzo de 2026 a las 00:36
El presidente del TED de Santa Cruz, Marco Antonio Mostarerios en la evaluación de los debates. Foto: Ricardo Montero

Por Redacción

En Santa Cruz, donde estuvieron todos, el debate dejó algo más que frases cruzadas: dejó una fotografía del momento final de la campaña, con una ciudad que busca respuestas y candidatos obligados, al menos por una noche, a dar la cara.

La noche del domingo, en Santa Cruz de la Sierra, no solo terminó el segundo bloque del debate por la Alcaldía cruceña. También se cerró la primera experiencia del Tribunal Supremo Electoral (TSE) de organizar debates simultáneos en las nueve capitales de departamento y en El Alto, un ejercicio inédito que buscó instalar, en la recta final de la campaña, la deliberación pública como herramienta para el voto informado.

La jornada del sábado había comenzado en El Alto. El miércoles anterior había sido el turno de los candidatos a las gobernaciones. Y este domingo, en una especie de maratón democrática, cerca de 130 candidatos a las alcaldías de las capitales del país fueron llamados a confrontar propuestas, responder preguntas y exponer su idea de ciudad a menos de una semana de las elecciones subnacionales del 22 de marzo.

En Santa Cruz, la experiencia tuvo una señal destacada por las autoridades electorales: asistió el 100% de los candidatos habilitados a la Alcaldía de la capital cruceña. El dato no fue menor. El TSE informó que, a escala nacional, la participación rondó el 95%. Una de las ausencias más notorias se registró en Cochabamba, donde no estuvo Manfred Reyes Villa, el actual alcalde que busca la reelección.

En la capital cruceña, la discusión se dividió en dos bloques, una decisión del Tribunal Electoral Departamental (TED) adoptada ante la cantidad de aspirantes: 12 candidatos habilitados. La fórmula generó cuestionamientos entre algunos postulantes, pero permitió ordenar una contienda extensa y de alto voltaje.

El primer bloque fue el más áspero. La corrupción se convirtió rápidamente en el eje que contaminó casi todo el intercambio, incluso cuando el tema de fondo era desarrollo humano, salud y educación. Las acusaciones, las referencias a contratos, ítems fantasmas, desayuno escolar y basura atravesaron las intervenciones de Paola Cronembold, Soo Hyun Chung, Alfredo Solares, Angélica Sosa, Félix Oros y Manuel ‘Mamén’ Saavedra. Hubo interrupciones de las moderadoras, llamados de atención por salirse del eje temático y hasta insultos que obligaron a frenar una intervención en pleno cruce.

En ese primer turno, Saavedra volvió a colocar en el centro su bandera anticorrupción, mientras Angélica Sosa buscó defender su experiencia de gestión y presentar una imagen de orden y recuperación de la ciudad. Félix Oros introdujo la idea del “poder de los 15”, basada en la descentralización distrital, y Soo Hyun Chung llevó el debate hacia la salud, con énfasis en digitalización y tecnología. Alfredo Solares insistió en una narrativa barrial, enfocada en postas, mochilas escolares y obras básicas.

El segundo bloque tuvo otro tono. Sin desaparecer del todo la confrontación, el debate giró con más claridad hacia la descentralización, la planificación territorial, el transporte y el medioambiente. Participaron Orlando Peña, Carlos Subirana, Rosario Schamisseddinne, Gary Áñez, Rafael Quinteros y Federico Morón. En esta ronda hubo menos alusiones personales que en la primera, aunque sí se hicieron visibles los nervios, las respuestas cortadas por el tiempo y cierta dificultad de algunos candidatos para cerrar ideas complejas en pocos segundos.

La ausencia de una carta orgánica municipal emergió como uno de los puntos más repetidos, casi como un símbolo del desorden institucional que varios candidatos prometieron corregir. También se habló del cordón ecológico, la basura, el drenaje, la industrialización de residuos, el transporte masivo y el reparto de recursos a los distritos.

Carlos Subirana, afín a Evo Morales, optó por un discurso concentrado en el desarrollo humano y la atención a los más pobres, muchas veces con respuestas breves y poco desarrolladas. Orlando Peña se enfocó en los barrios alejados y en la necesidad de aprobar una carta orgánica. Rosario Schamisseddinne insistió en una alcaldía con mano gestora y enfoque social. Rafael Quinteros habló de un salvataje financiero municipal. Federico Morón puso el foco en áreas verdes, planificación y corrupción. Y Gary Áñez defendió una línea más estructurada de gestión urbana, con énfasis en transporte, drenaje y protección del cordón ecológico.

Desde el análisis político, el politólogo Delmar Apaza, que siguió el último debate desde el set de Yo Elijo del grupo EL DEBER, identificó como los candidatos más destacados de la contienda por la Alcaldía cruceña a Mamén Saavedra, Gary Áñez, Félix Oros y Orlando Peña.

La clausura del segundo bloque en Santa Cruz coincidió, así, con el cierre de una experiencia inédita del órgano electoral boliviano. El TSE apostó por llevar la discusión pública a escala nacional y hacerlo en simultáneo en las capitales, con el objetivo de fortalecer el voto informado en la antesala de unas elecciones subnacionales complejas.

Y es que el proceso entra ahora en su tramo más sensible. Quedan seis días para la votación del 22 de marzo y el calendario electoral ya aprieta. Desde esta fase final, las empresas de comunicación y estadística ya no podrán divulgar resultados de encuestas. Los actos de proselitismo concluirán el miércoles y el viernes comenzará a regir el auto de buen gobierno, con las restricciones habituales previas a la jornada electoral.

Pero el cierre de campaña no llega en un terreno completamente despejado. Las candidaturas aún se mueven en un escenario incierto por las impugnaciones pendientes. Según el calendario electoral, hasta el 7 de marzo se podían presentar demandas de inhabilitación contra candidatos. Esos recursos deberán ser resueltos hasta el miércoles 18 de marzo, apenas tres días antes de la elección, tal como prevé el artículo 108 de la Ley 026 de Régimen Electoral.

Ese detalle agrega suspenso a una campaña ya tensionada, no solo por la competencia entre fuerzas locales, sino también por la fragilidad jurídica de algunas postulaciones e incluso de ciertas organizaciones políticas.

Así, entre luces de estudio, barras en las calles, relojes implacables, réplicas tensas y promesas de ciudad, Bolivia cerró una semana singular: primero debatieron los aspirantes a las gobernaciones, luego los candidatos a alcaldes, y ahora el país entra en silencio progresivo antes del voto. En Santa Cruz, donde estuvieron todos, el debate dejó algo más que frases cruzadas: dejó una fotografía del momento final de la campaña, con una ciudad que busca respuestas y candidatos obligados, al menos por una noche, a dar la cara.

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