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Áñez habla de corrupción y afirma que Santa Cruz hoy está peor que en pandemia

Domingo, 11 de enero de 2026 a las 04:05

El candidato a la Alcaldía por Primero Santa Cruz plantea digitalizar la gestión para frenar la corrupción, reformar el transporte público, y advierte que la ciudad vive hoy una crisis peor que en la pandemia de 2020

Comunicador y periodista deportivo de larga trayectoria, Gary Áñez incursiona nuevamente en la política municipal. Tras una primera candidatura, vuelve a disputar la Alcaldía de Santa Cruz convencido de que su experiencia pública le permite entender la ciudad cruceña actual.

Áñez no elude el diagnóstico sobre Santa Cruz de la Sierra. Al contrario, lo expone con cifras y ejemplos. “Es inaudito que en cinco años haya más metros cuadrados construidos en la ciudad de Santa Cruz, y de 1.400 millones hoy la recaudación haya caído a 800 millones”, afirma en el programa Yo Elijo. Para el candidato, la explicación es directa: “se hizo un circuito de robo a la recaudación”.

Uno de los pilares de su propuesta es la digitalización de la gestión municipal. Áñez sostiene que eliminar el contacto entre ciudadano y aparato burocrático es clave para frenar la extorsión. “El proceso más rápido sería la digitalización, para evitar el contacto con el aparato burocrático”, señala, y añade que el control ciudadano —en línea— ayuda a cerrar el paso a intermediarios y tramitadores.

El rediseño incluye una gestión más cercana a los barrios. “Nosotros planteamos acercarlo a través de la digitalización… con las subalcaldías”, dice, para destrabar trámites que hoy se vuelven eternos. Su ejemplo es doméstico: “un foco quemado” pasa de carta en carta y, cuando llega la respuesta, “hay toda la cuadra ya quemada”. Allí enlaza servicio e inseguridad: “se produce un foco de inseguridad producto de la oscurana”.

El transporte público ocupa un lugar central en su plan. Áñez considera que el sistema colapsó por la falta de autoridad municipal. “La responsabilidad en realidad es de la alcaldía”, afirma, y plantea “el cambio del modelo del negocio”: “transformar al sindicatero en empresario”. “200 millones de dólares al año es lo que produce el transporte público en Santa Cruz”, remarca, y sostiene que esa escala permite financiar la modernización.

Otro eje es la basura, que el candidato coloca en clave metropolitana. “Es absurdo seguir pensando en Santa Cruz sola”, afirma, al sostener que la integración ya es “de facto” y que se requiere un acuerdo normativo para convivir y planificar con el vecindario conurbado. La gestión de residuos, dice, no puede resolverse con una mirada encerrada en límites municipales.

En salud, el diagnóstico es igual de severo. Áñez recuerda que médicos y personal municipal trabajan sin insumos básicos y con salarios adeudados. “No tenemos guantes… no tenemos barbijos, no tenemos paracetamol, no tenemos nada”, resume, como muestra de una red que opera al límite y sin condiciones mínimas para atender a la ciudadanía.

La seguridad ciudadana aparece ligada a ese deterioro. “La gente está asustada con los temas de inseguridad”, afirma, y describe una ciudad “hecha un desastre”, donde la falta de orden alimenta la percepción de abandono. Insiste en restituir servicios barriales y recuperar el control municipal sobre espacios críticos.

La aprobación de la Carta Orgánica Municipal es, para Áñez, una urgencia política. “Primero voy a pedir a los concejales que aprueben la carta orgánica, lo más rápido posible”, asegura. Considera que sin ese instrumento será difícil ordenar la casa, ganar credibilidad y abrir márgenes para políticas integradoras con el área metropolitana. Lo repite con énfasis: “es imperativo aprobar la carta orgánica, ¡imperativo!”, antes de hablar de obras o promesas.

El panorama financiero que describe es crítico. “Los problemas van con deudas que deben estar bordeando los 2.500 millones de bolivianos”, advierte, y añade que se debe a constructores, funcionarios y empresas de servicio. Su resumen callejero retrata el desorden: “a cada santo una vela y a cada borracho un trago”. En ese contexto insiste: “es importante que el alcalde genere confianza”.

Áñez insiste en que su propuesta no es de confrontación sino de orden. “No es un tema de pelearse”, afirma, y plantea que el camino es “poner la norma” y hacerla cumplir, con inclusión, pero con reglas claras. Resume su mensaje en una consigna: “Primero Santa Cruz”, una idea que, asegura, debe volver a unir a la ciudad en torno a un proyecto común de recuperación real y futuro.

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