Uno de los mayores temores para los que preparan recetas con carne es que su ingrediente principal quede duro, aunque tenga un increíble sabor.
Todos quisieran saber el motivo exacto por el que sucede, incluso comprando buenos cortes, pero puede deberse a múltiples factores y la buena noticia es que tienen solución. A continuación, algunas técnicas para que esto no les vuelva a suceder y logren obtener esa carne tierna, jugosa y sabrosa que tanto desean.
Un punto clave para evitar que la carne quede dura es mantenerla como una pieza entera, pues cortarla en trozos pequeños provoca que se reseque con más facilidad. También existen utensilios para ablandarla, como los mazos. Algunas personas prefieren no usarlos porque deshacen la pieza o le provocan fisuras.
Sin embargo, esto puede ser interesante a la hora de cocinar carne al horno o con salsas porque el líquido penetrará en las hendiduras y hará que quede más sabrosa. De todas maneras, estos utensilios no son imprescindibles, y, aunque la forma de cocinar y el corte de la carne influyen en qué tan dura o no vaya a quedar, lo cierto es que hay consejos que son bastante generales y aplican muy bien para todos los casos.