¿Quiere recibir notificaciones de alertas?

Clasificados

Viernes 13: el día que cayó el narco Sebastián Marset

Domingo, 15 de marzo de 2026 a las 04:00

Un operativo policial iniciado a las 2 de la mañana en la zona oeste de Santa Cruz de la Sierra terminó con la captura del prófugo uruguayo. No hubo disparos, sí varios detenidos

A las dos y cuarto de la madrugada el barrio Villa Rosario, vecindario tranquilo, colindante con el Country Club Las Palmas, dejó de dormir. Primero fue el ruido de los motores de patrullas, después los pasos acelerados de los policías y, finalmente, los gritos que rompieron el silencio en la esquina de las calles Río Urigaito y Las Salinas.

Un vecino que salió a ver qué ocurría apenas alcanzó a abrir su garaje cuando un agente armado le ordenó que regresara de inmediato a su casa.

No deje que nadie asome por las ventanas. Métanse adentro —gritó uno de los policías.

El despliegue era inusual incluso para una ciudad acostumbrada a los operativos policiales. Camionetas cerraban las salidas de la calle, drones sobrevolaban el inmueble y agentes fuertemente armados rodeaban una casa donde, según las autoridades, se escondía uno de los hombres más buscados del narcotráfico internacional.

“Desde las dos y cuarto empezó el alboroto. Trajeron un camión para tapar el garaje y no dejaban que nadie asome por su casa”, relató uno de los vecinos que observó la escena por una ventana de su vivienda.

La madrugada avanzaba entre órdenes policiales y advertencias. Los drones transmitían imágenes en tiempo real y los agentes repetían la misma consigna hacia el interior del inmueble.

—Entréguense por las buenas. Somos la Policía Nacional.

Durante varios minutos las voces se mezclaron con el sonido de puertas golpeadas y vehículos que maniobraban para bloquear cualquier intento de fuga.

Entonces llegó el grito que terminó de confirmar las sospechas de los vecinos.

¡Marset, entrégate de una vez!

El nombre comenzó a circular en voz baja entre quienes observaban el operativo desde las casas cercanas. Algunos recordaban que, durante meses, vehículos de lujo entraban y salían del lugar a gran velocidad.

Operativo para la captura de Marset /Foto: Juan Carlos Torrejón

“Eran camionetas de alta gama con vidrios polarizados. Entraban y salían rápido”, relató el vecino a EL DEBER.

Durante más de dos años, el uruguayo Sebastián Marset había logrado escapar de operativos en varios países. Su red criminal se extendía por Paraguay, Bolivia y Brasil, con rutas que llevaban cocaína hacia Europa y Estados Unidos.

Por eso, su presencia en Santa Cruz no era solo una noticia policial. Era un episodio que involucraba a agencias internacionales y gobiernos.

A las seis de la mañana, el movimiento policial seguía siendo intenso. Decenas de uniformados permanecían desplegados no solo en la calle Rio Urigaito, sino también en los alrededores del mercado Antiguo Abasto.

Los comerciantes que comenzaban su jornada de ventas miraban con sorpresa cómo agentes armados atravesaban los pasillos del mercado buscando posibles cómplices o rutas de escape.

Minutos después llegó al lugar el fiscal Julio César Porras. A esa hora ya se sabía que cuatro personas habían sido detenidos: tres hombres y una mujer, todos extranjeros.

Operativo de captura de Sebastián Marset

¿Había caído realmente Marset?

El adelanto noticioso realizado por EL DEBER tuvo su confirmación a las 6:19 horas, cuando las cámaras de televisión captaron a los detenidos mientras eran trasladados bajo fuerte custodia policial. Uno de ellos, casi de espaldas, tenía el rostro parcialmente cubierto, pero su figura era inconfundible. Era Sebastián Marset.

La ratificación internacional llegó casi de inmediato. Desde Paraguay, el ministro del Interior Jalil Rashid declaró que autoridades bolivianas habían informado oficialmente sobre la captura del narcotraficante uruguayo.

Poco después circuló una fotografía del detenido. En la imagen se lo veía sentado frente a un escritorio firmando documentos. Frente a él, un agente con uniforme de la DEA observaba el procedimiento.

La siguiente interrogante era inevitable: ¿dónde sería juzgado?

La respuesta comenzó a tomar forma en el aeropuerto Viru Viru. Un avión con matrícula estadounidense esperaba en una pista para trasladarlo directamente a Estados Unidos. A las 11:20 de la mañana el presidente Rodrigo Paz confirmó la detención y expulsión del narcotraficante

“El operativo es una señal clara de que Bolivia quiere ser un país libre del crimen organizado, del narcotráfico y de la impunidad”. El operativo, dijo, fue “quirúrgico”. De hecho, no hubo disparos ni heridos.

El ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, explicó que la captura fue resultado de varias semanas de inteligencia y seguimiento.

Según la autoridad, primero cayeron los escoltas de Marset en una vivienda ubicada a ocho minutos del barrio donde fue detenido.

La madrugada del viernes 13 terminó con un arresto memorable.

Pero la otra historia —la del narcotráfico que convirtió a Bolivia en una base estratégica y las implicaciones políticas— apenas comienza a salir a la luz.

Un operativo policial iniciado a las 2 de la mañana en la zona oeste de Santa Cruz de la Sierra terminó con la captura del prófugo uruguayo. No hubo disparos, sí varios detenidos.

Sebastián Marset enmanillado ante la DEA

Tiqueo

Estaba rodeado. “Marset, entrégate de una vez”, gritaban los policías en la madrugada.

La élite policial en acción. Drones, camiones y policías rodearon la casa en la calle río Uruguaito.

Captura ‘quirúrgica’. El narco más buscado del Cono Sur cayó sin disparar un solo tiro.

ANÁLISIS

Jorge Santistevan, analista: “Marset ya no tenía salida”

Desde hace tiempo vengo señalando que Sebastián Marset estaba en Bolivia. Yo mismo lo dije en varias ocasiones. Lo vine denunciando que estaba acá en Bolivia y evidentemente se trasladaba entre el Chapare y Santa Cruz. Esa información circulaba desde hace meses y, para quienes seguimos de cerca el fenómeno del narcotráfico, no era un secreto que el uruguayo tenía presencia en el país.

Incluso se conocían detalles de su entorno. Detrás del Urubó tenía unas dos propiedades grandes, que las manejaban con drones, y ese tipo de infraestructura muestra el nivel de organización y protección con el que operaba este narcotraficante.

Ahora bien, lo que más me llama la atención del operativo es la forma en que se produjo. Desde el punto de vista táctico, fue una captura sin ofrecer resistencia. Eso, para alguien que contaba con seguridad armada y una estructura criminal importante, resulta un dato relevante.

A mi juicio, esto demuestra que el cerco internacional ya se había cerrado. La DEA ha cerrado el cerco a través de los países de la región, y en ese proceso se compartió información clave que permitió ubicar con precisión el paradero de Marset.

La presión internacional fue determinante. En algún momento incluso se dijo con claridad: “Marset está allá y yo tengo las coordenadas”. Cuando ocurre algo así, las posibilidades de fuga se reducen drásticamente.

Sin embargo, la captura no significa que el problema haya terminado. La organización criminal que rodeaba a Marset es amplia. Son más de 200 grupos, con vínculos con estructuras como el PCC.

¿Quiere recibir notificaciones de alertas?

Las notificaciones están desactivadas

Para activar las notificaciones: