La ciudad, en los últimos años, fue cambiando de fisonomía. Hace mucho quedaron atrás las taperas para dar paso a las moles de cemento que, sin sonrojarse, se abren paso en el cielo más puro de América.
La inversión privada en construcción en Santa Cruz es el principal motor del sector en la última década, manteniendo el crecimiento a pesar de la desaceleración general, con un auge inmobiliario que sumó más de 260 edificios de 10 o más pisos entre 2020 y 2023. El costo de construcción cerró 2025 con un aumento del 22,9% y un promedio de entre $us 300 y $us 350 el metro cuadrado.
En los últimos 20 años, la ciudad de los anillos ha liderado la construcción en el país, con una alta inversión privada centrada en edificios corporativos y residenciales.
Entre 2024 y 2025, la inversión privada siguió siendo clave, aunque enfrentó retos por la escasez de insumos y el alza de costos, con un crecimiento sectorial bajo, que se proyecta inferior al 1,3% para el cierre de 2025.
Javier Arze, gerente general de la Cámara de la Construcción de Santa Cruz (Cadecocruz), sostuvo que el sector constructor es el principal protagonista de la transformación urbana, tanto de la capital como de la zona metropolitana, que actualmente es la más moderna y con mayor crecimiento en Bolivia.
El aporte se refleja en el aumento de los edificios de altura, construidos con tecnología moderna, que incluyen desde nuevos materiales hasta domótica y la aplicación de modelos Lean y BIM, además de inversiones importantes que tienen un impacto positivo como dinamizador de al menos otras 17 actividades económicas.
“Es igualmente fundamental la generación de empleo que genera la construcción; son más de 110.000 empleos directos. Es decir, alrededor del 10% de la población ocupada del departamento trabaja en la construcción. Algunos urbanistas estiman que Santa Cruz concentra más del 40% de las nuevas edificaciones de altura del eje central de Bolivia; todas son resultado de emprendimientos privados”, dijo Arze.
La construcción es una de las fuentes de crecimiento más importantes del departamento y uno de los pilares del PIB regional, por su capacidad de generar empleo masivo y dinamizar la cadena de valor de la industria.
Arze remarcó que las inversiones en construcción no se reflejan solamente en la modernización del perfil urbano, sino que se traducen en conectividad a través de puentes, caminos y carreteras; en la dotación de servicios básicos; en equipamiento para educación, salud y deportes; y en brindar soluciones al déficit de vivienda, entre otras áreas que, en conjunto, ofrecen mejor calidad de vida a la población.
A pesar del escenario complejo, Arze prevé que las obras para los sectores comercial e industrial encabecen los indicadores del sector, mientras que el área habitacional mantendría la misma tendencia a la desaceleración de 2025, con niveles de inversión muy cautos. “Esto muestra el impacto de la falta de divisas, el incremento de precios de insumos, equipos y maquinarias, y de la inflación”, sostuvo.
“Aunque Santa Cruz sigue siendo el líder en construcción en Bolivia, para este 2026 las empresas están priorizando terminar obras en ejecución y están postergando el inicio de nuevos proyectos”, observó Arze.