“Cuando recogimos el resultado, él entró primero y salió blanco, así supe que yo también era positivo”, cuenta Gerardo, a quien se le cambió de nombre para este artículo.
Gerardo es de Yapacaní y desde sus 20 años vive con VIH. Se enteró que era portador del virus de inmunodeficiencia humana cuando se hizo una prueba con su pareja de aquel entonces, hace 11 años.
Ahora, junto a la Asociación Un Nuevo Camino (Asuncami), Gerardo se dedica a compartir su historia y brindar talleres de información y prevención del VIH/sida para adolescentes, estudiantes, poblaciones vulnerables, padres y madres de familia y profesionales; sin embargo, llegar a este punto no fue fácil para él.
De acuerdo a Rosa Zárate, responsable del programa VIH de Yapacaní, las primeras reacciones de los pacientes al enterarse que son positivos al virus son la sorpresa, la negación e incluso la agresividad.
En el caso de Gerardo, al enterarse, junto a su pareja, optaron por no tomar el tratamiento y seguir con sus vidas normales, como si no pasara nada. Grave error. Con el paso del tiempo los síntomas se agravaron, su pareja enfermó y tuvo que ser internado de urgencia. Esto hizo que Gerardo decida medicarse para intentar salvarlo.
“Lo logró, salió adelante, pero tiempo después volvió a recaer y ahí ya lo saqué del hospital en cajón”, cuenta con tristeza Gerardo.
Los datos señalan que el municipio de Yapacaní registró 27 nuevos casos de VIH este año y lamentó cinco decesos, tres menos que el año pasado. Desde 2017 existe un programa de apoyo para las personas que contraen el virus. A la fecha, 244 están inscritos, de ellos, el 60% son varones y el 40% mujeres, de las cuales cuatro son menores de edad.
El programa cuenta con un médico, una enfermera y personal de apoyo en farmacia y laboratorio; sin embargo, los pacientes coinciden en que hace falta un psicólogo, puesto que la parte más difícil es asimilar la noticia. Este pedido fue remitido numerosas veces a las autoridades municipales y departamentales de salud, pero hasta el momento no hay respuesta.
Miguel Ángel Negrete, psicólogo de Asuncami, enfatiza en la importancia de utilizar un lenguaje correcto para comunicar un positivo, puesto que la primera reacción suele ser desconsoladora, ya que los pacientes se preguntan qué pasará con sus sueños y metas.
Asimismo, explicó que Asuncami, una organización sin fines de lucro conformada por personas que conviven con pacientes con VIH, es decir familiares, parejas o amigos, y voluntarios comprometidos con la respuesta, comprensión y prevención del virus, llegó a Yapacaní debido a los múltiples casos de menores que contrajeron el virus a causa de violación.
“Esto puso en la mira al municipio de Yapacaní, por eso se buscó en trabajar en el manejo que se le da a la información, porque muchas veces la desinformación desarrolla una paranoia en las personas y esta afecta a los que viven con el virus porque esto se descodifica en las personas con un rechazo y a nadie le gusta ser rechazado, detalló Negrete.
En junio salieron a la luz dos casos de violación de dos menores de 11 y 10 años, víctimas de cuatro hermanos. La persona que los ultrajó tenía VIH. Los pequeños tuvieron diferentes destinos, uno de ellos no logró sobrevivir a la etapa del Sida y el otro se encuentra en Chile recibiendo tratamiento.
El pasado 20 de agosto se dio a conocer otro caso similar. Esta vez a una menor de 12 años.
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