Por Dr. Douglas Villarroel/Endocrinólogo
https://www.facebook.com/douglasvillarroelz
Teniendo en cuenta que la yema de un huevo grande contiene hasta 200 miligramos de colesterol, y el colesterol de la alimentación puede elevar los niveles del colesterol LDL (lipoproteínas de baja densidad) en la sangre, lo cual daña las arterias, durante mucho tiempo se ha aconsejado limitar el consumo de huevos y mantener la ingesta diaria de colesterol en 300 miligramos o menos.
Sin embargo, si una persona no come huevo, habría con qué reemplazar. Por ejemplo, se puede sustituir el huevo por yogur bajo en grasa con frutas y frutos secos o cereales integrales, con certeza que es un cambio muy saludable.
Pero si uno come dos huevos fritos junto con tocino o salchicha y pan tostado blanco con mantequilla, no se puede esperar un resultado saludable.
Los estudios han demostrado que el consumo moderado de huevos no aumenta apreciablemente los niveles de colesterol. El consumo bajo a moderado de tres o cuatro huevos por semana no tiene un efecto importante sobre el colesterol en la sangre a menos que la persona tenga ya colesterol alto o diabetes tipo 2.
En la mayoría de los estudios científicos de personas sanas, el consumo moderado de huevos no ha mostrado un aumento significativo del riesgo cardiovascular. Sin embargo, un estudio realizado durante más de 20 años, mostró que aquellos que comieron uno o más huevos al día tenían más probabilidades de desarrollar insuficiencia cardíaca que aquellos que comían huevos con poca frecuencia.
La lección aprendida es que, los hallazgos contradictorios entre diferentes estudios no son inusuales; más bien es parte del proceso científico. Al realizar las guías alimenticias, se revisa la totalidad de la evidencia en lugar de reaccionar exageradamente ante un solo estudio nuevo.
Es importante distinguir entre las personas que tienen una hiporrespuesta y los que tienen hiperrrespuestas al colesterol de la alimentación. Si alguien responde mucho, comer dos huevos al día aumentaría su riesgo de enfermedad cardiovascular.
Es por eso que, antes de comenzar a comer huevos, hay que hacerse análisis de sangre; luego, después de comer huevos diarios durante tres o cuatro semanas, volver a hacerse análisis de sangre para evaluar la respuesta personal al colesterol en la alimentación. Si todo se mantiene dentro de un rango normal, entonces los huevos no son un factor de riesgo.
Hay otro tema muy importante a tener en cuenta. Se trata de qué otros alimentos son los que predominan en la alimentación de la persona. Las grasas saturadas, que se encuentran en las carnes rojas y los productos lácteos enteros que tienen un efecto mucho más potente sobre los niveles de colesterol en la sangre y el riesgo cardiovascular comparado con el colesterol del huevo.
Si una persona sigue un patrón de alimentación tipo dieta mediterránea, con frutas y verduras, pescado y algo de pollo, pero en raras ocasiones come carne, carnes procesadas, queso y otros productos lácteos enteros, realmente no tendría que preocuparse mucho por el colesterol en los huevos.
Si se come tres a cuatro huevos por semana, tampoco debería preocuparse por el colesterol.
También vale la pena considerar los beneficios nutricionales y para la salud que ofrecen los huevos. Son un alimento fácilmente disponible, barato, fácil de preparar y fácil de digerir.
Además, los huevos son una excelente fuente de nutrientes importantes. Por 72 calorías en un solo huevo grande, se obtienen más de seis gramos de proteína, casi cinco gramos de grasa en su mayoría insaturada, casi nada de carbohidratos y solo 71 miligramos de sodio. Los huevos son buenas fuentes de fósforo, potasio, vitaminas A y D, y varias vitaminas B, y son especialmente ricos en luteína y xantina, que ayudan a proteger contra la degeneración macular de los ojos, relacionada con la edad.