Por Dra. Rita Medina/Nutricionista y Dietista
En estos últimos años se ha comprobado un aumento de las reacciones adversas a alimentos, probablemente asociadas a los cambios en el estilo de vida producidos en las últimas décadas. Una reacción adversa a alimentos es cualquier respuesta clínicamente anormal que puede atribuirse a la ingestión, contacto o inhalación de un alimento, de sus derivados o de uno de sus aditivos.
Los alimentos más alérgenos cambian según el grupo etario. La alergia al huevo es la más frecuente en menores de cinco años y a las frutas frescas, en los mayores de 5 años. Las manifestaciones clínicas más frecuentes son de tipo cutáneo-mucosas.
La intolerancia alimentaria más frecuente y conocida es la intolerancia a la lactosa, que es de tipo metabólica.
Existen algunos estudios en los que se describen las manifestaciones clínicas más frecuentes asociadas al grupo alimentario.
Se considera que los alérgenos contenidos en los alimentos son de naturaleza proteica, pero que conforman una mínima proporción con respecto al total; sin embargo, poseen la capacidad de generar una agravada respuesta inmunológica.
La prevalencia de alergias a distintos grupos alimentarios cambia en los diversos grupos de edad de niños en comparación con los adultos. Esto puede explicarse por los mecanismos de regulación y tolerancia inmunológica asociados al desarrollo y maduración del sistema inmune. Sin embargo, existen muchos factores ambientales y genéticos no establecidos correctamente asociados a este proceso. Las reacciones alérgicas a los alimentos son normalmente rápidas apareciendo en el intervalo de una hora (a veces incluso segundos) de la ingestión, aunque en algunos casos, pueden ser más lentas y aparecer hasta cuatro horas después de comer. • Pueden aparecer erupciones cutáneas como urticaria de corta duración desapareciendo a los pocos días. Pueden también experimentarse reacciones cutáneas crónicas de más larga duración (como manchas escamosas o eczemas). Algunas de las erupciones cutáneas de larga duración se denominan dermatitis atópicas. • Pueden experimentarse picor de nariz y ojos, estornudos, congestión nasal y rinitis, así como síntomas asmáticos, tales como dificultades respiratorias o tos. Este tipo de síntomas son poco frecuentes en alergias alimentarias. • El contacto con el alimento puede producir picor e hinchazón de labios y boca. Otros síntomas incluyen náuseas, calambres, hinchazón de vientre, vómitos y diarrea. Estos alimentos representan la mayoría de las reacciones alérgicas graves a los alimentos: Algunas personas, después de ingerir ciertos alimentos, describen que sufren otra serie de síntomas como dolores de cabeza, dolores de músculos y articulaciones, y cansancio generalizado que son causados por lo que se denomina intolerancia a alimentos. Esta serie de síntomas están poco definidos y mal entendidos y por ello la intolerancia alimentaria es más difícil de diagnosticar que la alergia alimentaria. Las excepciones son el síndrome de intolerancia al gluten, conocido como enfermedad celíaca, y la intolerancia a lactosa. La enfermedad celíaca se produce al consumir alimentos que contengan trigo, cebada o centeno, mientras que la lactosa (azúcar de la leche) produce, en personas que no pueden digerirla, intolerancia a la leche. La intolerancia a la lactosa no es una alergia, pero produce algunos síntomas similares a los de la alergia a la leche como pinchazos y dolores de estómago y diarrea. Una vez conocida la existencia de una reacción alérgica alimentaria o la intolerancia alimentaria, el tratamiento inicial consistirá en evitar el contacto o el consumo de dicho alimento o sus derivados. Algunas manifestaciones de la alergia:
Síntomas de la alergia de los alimentos:
• leche
• huevo
• pescado
• crustáceos, como el cangrejo, la langosta o los camarones
• frutos secos, como las almendras y las nueces
• trigo
• maní
• soya
¿Alergia o intolerancia a los alimentos?