La administración Maduro anunció la extinción de convenios bilaterales y acusó al Gobierno de la primera ministra de Trinidad y Tobago, Kamla Persad-Bissessar, de tener una “agenda hostil contra Venezuela” al permitir ejercicios militares estadounidenses en su país y la instalación de radares “para el asedio contra los buques que transportan el petróleo venezolano”.
Hace cuatro días, Estados Unidos incautó un buque petrolero en el Caribe que supuestamente navegaba con bandera falsa entre Venezuela y Cuba con 1,1 millones de barriles de crudo. Ahora, el Gobierno de Nicolás Maduro afirma que Trinidad y Tobago participó en lo que califican como “robo” en altamar.
Mediante un comunicado, la Cancillería venezolana anunció la decisión de extinguir todo contrato, acuerdo o negociación para el suministro de gas natural a Trinidad y Tobago, por esa razón.
La extinción de los convenios sigue la suspensión ya anunciada el pasado 27 de octubre cuando Puerto España acogió un buque estadounidense para ejercicios militares. La administración de Nicolás Maduro insistió en que su vecino tiene una “agenda hostil” contra Venezuela.
Ataque cibernético
El anuncio ocurrió al mismo tiempo que Trinidad y Tobago confirmaba que permitirá el tránsito de aviones militares estadounidenses en sus aeropuertos locales, y que la estatal petrolera venezolana, PDVSA, denunció que sufrió un “ataque cibernético que afectó su sistema administrativo”.
Según la empresa, el supuesto hackeo buscaba paralizar a la industria, pero afirmó que “áreas operativas no sufrieron afectación”. Sin embargo, el secretario de la Federación Unitaria de Trabajadoras y Trabajadores del Petróleo, Iván Freites, afirmó que PDVSA se mantiene en “oscuridad operativa” al haber desconectado sus sistemas computarizados.