La manifestación por los derechos de los transexuales prevista para el domingo se topó con el veto del gobernador de Estambul y al acto fue reprimido por la policía. El informe desde Turquía.
Por el corresponsal de RFI en Estambul La plaza de Taksim es uno de los nodos comerciales y del ocio de Estambul, pero ayer amaneció blindada como si se preparase para una guerra. Miles de agentes de policía patrullaron las calles durante todo el día, muchos de ellos armados con escudos, porras y pistolas de gas lacrimógeno. La razón: la marcha del Orgullo Trans, convocada ayer dentro de los diversos actos que este mes reivindican los derechos de las personas LGTBI en Turquía, como explica la diputada del partido de la izquierda verde, Özgül Saki: “Cómo todo el mundo ha visto, la Marcha del Orgullo Trans no se ha podido celebrar en la plaza de Taksim porque la policía actúa como una fuerza de ocupación y ha invadido toda la zona de Taksim”, afirma. A pesar de la prohibición de la marcha en Taksim y la repressión policial, la Marcha del Orgullo Trans se llevó a cabo en el distrito de Harbiye, en Estambul. La homosexualidad no es ilegal en Turquía, de hecho, fue despenalizada a mediados del siglo XIX, y grandes hitos de la canción turca han sido travestis o transexuales. De hecho, bajo el mismo gobierno del islamista Erdogan, las marchas del orgullo se celebraban en paz y con normalidad a mediados de la década de los 2000. Sin embargo, en los últimos años se han encontrado cada vez con más obstáculos para celebrarlas. Ayer, por ejemplo, el gobernador de Estambul ordenó a la policía no permitir las manifestaciones alegando que “atentan contra la familia”. Decenas de activistas intentaron manifestarse pese a todo, para reivindicar que se respeten los derechos de las personas trans y se acabe con la creciente violencia que sufre este colectivo. Pero el acto terminó con gritos, cargas policiales, detenciones e incluso ataques por parte de tenderos de la zona donde se manifestaban. “Lo que abre la puerta a estos ataques a las personas que acuden a las marchas del orgullo es el lenguaje de odio, que convierte en objetivo a las personas LGTBI”, asegura a RFI la abogada Jiyan Kaya atribuye a los discursos del Gobierno. No en vano, durante la reciente campaña electoral en Turquía, los partidos favorables al presidente Erdogan presentaron los comicios como una elección entre quienes apoyan a los “pervertidos” y quienes defienden a la familia tradicional.