Es la voz de muchas empresas e instituciones. Su trabajo tiene la particularidad de crear momentos memorables. “A menudo los grandes son desconocidos”. La frase pertenece al filósofo escocés Thomas Carlyle y bien se puede aplicar a Yovanna Farell Arévalo. Ella es nuestro ejemplo de lucha que tanto caracteriza a la mujer cruceña, justo en el mes de Santa Cruz.
Trabaja como maestra de ceremonia desde hace 10 años y bibliotecaria en el colegio Franco Boliviano. Formada como comunicadora social en la universidad estatal cruceña (2004), siempre se movió en el mundo corporativo, pese a un fugaz paso por la radio. Su gusto por conducir eventos lo convirtió en profesión tras la cuarentena, buscando sumar un ingreso económico. Y fue ahí cuando experimentó el cierre de puertas de personas que no la conocían.
“Me hicieron sentir mal en ese momento; pero luego eso se convirtió en fuerza para decirme a mí misma que yo valgo por lo que sé”, expresó Farell. Y es que aún se mantiene la costumbre de buscar gente famosa: presentadores de televisión, modelos y hasta reinas de belleza sin ninguna experiencia. “Una vez, después de presentarle mi propuesta, un señor me dijo: ‘Ni que usted fuera famosa para pagarle esa cantidad. A los que no son conocidos, se les paga lo que uno puede.”
Pero a Yovanna Farell su trabajo la apasiona
“Si yo pudiera solventar mi vida y a mi familia solo siendo maestra de ceremonia, sería feliz. Realmente me gusta mucho y no me cuesta,” dijo. La mujer se involucra en lo que el cliente desea mostrar al público. “Converso con quien me contrata para elaborar el guion y hasta hago reuniones previas para que todo esté correcto”. Ella no se lanza a un seminario o evento sin antes averiguar y empaparse del tema. “Siento que es necesario que el público o los invitados perciba que soy parte de lo que estoy hablando; que me vean cercana a la empresa o institución”, indicó.
Su capacitación y buen léxico los obtuvo mediante la lectura, y observando a maestros de ceremonia. Referentes para ella han sido Sandra Parada y Cecilia Bellido, expertas hablando de temas diversos y, sobre todo, en la improvisación. “Para hacerlo, hay que saber; se debe tener preparación para no cantinflear”.
Una particularidad del trabajo de esta cruceña es la creación de momentos memorables en las celebraciones de bodas. Así realiza, por ejemplo, la Ceremonia del Cofre del Amor: los novios colocan en un cofre lo más preciado que tienen y sus recuerdos, incluyendo cartas sin leer de sus padres, padrinos y amigos. El recipiente es cerrado con el “candado de la paciencia” y tras un año, en un momento especial para ambos, sacan todo y, por supuesto, leen lo que les han escrito.
Pero de entre todos los eventos en los que trabaja, las graduaciones son sus aduladas. “Mientras se realiza el acto de promoción sobre el escenario, ¡no se imagina las cosas maravillosas que suceden por detrás! Ahí, cuando los bachilleres están esperando su turno para salir con sus padres. Sus comentarios son llenos de recuerdos y emociones”, refirió.
Yovanna Farell fue mamá muy joven, a sus 20 años. Sus hijos son María Alejandra Valencia (21), que el próximo año se graduará de la carrera de Derecho; Mateo Farell (15), aún colegial, y María Jesús Gutiérrez (5), también estudiante. La niña tiene, según diagnóstico médico, un retraso generalizado; su desarrollo cronológico no está acorde al psicomotor, cognitivo y fonoaudiológico. Como suele suceder, fue difícil para la madre aceptar la situación.
Se la detectaron cuando tenía cuatro años, pese a que una amiga ya antes le había hecho notar que algo no estaba bien en la pequeña. Con terapias, visitas médicas y siempre acompañada por una profesional psicopedagoga, María Jesús evoluciona favorablemente, paso a paso. La niña está integrada a su kínder y sin ninguna diferencia de trato; solo para ciertas tareas tiene su propio material.
Manifiesta con amor de madre: “Mi hijita es la bendición de mi casa, pese a lo difícil que ha sido y es tener un caso como el de ella. Muchas veces me quiebro, pero mi familia está ahí lista siempre para apoyarme. Con amor lo difícil se hace llevadero”.
Yovanna es una mujer de temple, confiesa que sufre cuando ve que su hija no puede hacer cosas que otros niños de su edad realizan. Pero, obedeciendo al neurólogo, fortalece en ella las actividades que disfruta, como la gimnasia, la natación, la cocina. El camino es complicado y la inversión grande, pero con su trabajo y dedicación, esta madre hace posible lo imposible.
Frase de fe. “Como mamá tenemos que mostrar lo mejor a nuestros hijos, porque la tranquilidad y la seguridad es fundamental para su desarrollo y bienestar; sean especiales o no”