Mabel Pantoja Áñez, 63 años, es profesional de Comunicadora Social, casada con Hernán Cabrera y madre de dos hijos, ha dedicado los últimos 25 años a coordinar los cursos gratuitos de capacitación a distancia de Para Ellas de EL DEBER.
En una entrevista conmemorativa, recuerda cómo en el año 2000, junto a nuestro siempre recordado director Dr. Pedro Rivero Mercado (+), Sonia Rivero y Carmiña Fernandez, impulsaron un proyecto para mujeres que no podían acceder a estudios presenciales.
Con el respaldo de la Fundación Infocal Santa Cruz y el entusiasmo de Don Jorge Marcos Salvador, nació el primer curso de Corte y Confección de Faldas, marcando el inicio de una revolución educativa que hoy cuenta con más de 142 capacitaciones y alianzas con instituciones como UDI, Cumbre, Fergus, Oleuns Beauty y la UPSA.
La experiencia de Mabel en Brasil, donde se formó en Senac en técnicas de educación a distancia, diseño y fotografía, fue clave para profesionalizar el contenido de los cursos. Y con la llegada de la era digital, se capacitó en marketing, edición de video e inteligencia artificial, adaptando el programa a las nuevas demandas de los cursos.
Al ver que muchas alumnas producían bienes sin canales de venta, impulsó las Ferias de Emprendedoras de Para Ellas que hoy se replican en todo el país. “Para Ellas siempre llevó la delantera”, afirma con orgullo.
-¿Qué cambios ha visto en la forma de enseñar y aprender en las capacitaciones?
Los cambios han sido enormes desde las primeras capacitaciones al inicio del año 2000. Al inicio debíamos revelar fotografías y enviarlas impresas reveladas junto con los textos al periódico.
Hoy todo es digital: contamos con programas de diseño, mejores cámaras y, además, la inteligencia artificial facilita llegar con un lenguaje visual y pedagógico más claro para nuestras seguidoras de los cursos en la ciudad y resto del país.
- ¿Cuál considera que ha sido el mayor logro en estos 25 años?
- Desde el inicio tuvimos una gran acogida, sobre todo entre las amas de casa y las más jóvenes. El mayor logro ha sido traspasar fronteras y llegar al último rincón de Bolivia, manteniéndonos actualizados y trabajando siempre con amor y compromiso para servir a las lectoras con propósito y sin costo.
Al principio todo era presencial: empezamos con 350 y 420 lectoras en cada curso y el año pasado superamos la entrega de mil certificados. Cuando apareció la red WhatsApp, me capacité en su uso, ya que antes toda la información se daba por teléfono fijo.
Hoy esta herramienta permite contacto directo, dinámico y rápido con las lectoras, lo que fortalece su aprendizaje.
Ahora, ¿qué plataformas están utilizando en las clases virtuales?
Tras la pandemia del Covid-19 dimos un giro total: dejamos lo presencial y adoptamos las plataformas virtuales. Fue un desafío, ya que muchas de las seguidoras de Para Ellas tuvieron que aprender a conectarse, pero las ganas de aprender un oficio pudo más que las dificultades.
La plataforma que más usamos es Zoom, por ser dinámica, sencilla y accesible desde el celular.
¿Cuáles han sido los cursos más populares hasta la fecha?
Hemos impartido más de 142 cursos en áreas como: gastronomía, belleza, artesanía, manualidades, decoración de interiores y diseño de moda. Siempre se pensó en temas para apoyar a las emprendedoras.
¿Qué la motiva a seguir trabajando en este proyecto después de tantos años?
El servicio a la comunidad. Me motiva saber que llegamos a personas de todas las edades y condiciones que desean superarse, y que para muchas la capacitación es también una forma de terapia.
De cada curso aprendo primero con los docentes, para luego redactar y adaptar los contenidos impresos de manera clara y accesible para nuestras lectoras.
Si pudiera soñar en grande, ¿cómo le gustaría que siga el programa de los cursos?
Este proyecto fue impulsado por dos visionarios como Dr. Pedro Rivero Mercado (+) y Don Jorge Marcos Salvador, nació con la misión de servicio y siempre con el propósito de promover acciones para empoderar a la mujer en sus aspiraciones. Hoy Para Ellas es un referente no solo en Bolivia, sino también en otros países (durante la pandemia llegamos a los países vecinos, a España y Estados Unidos).
Mi sueño es que evolucione hacia la creación de un Instituto de capacitación, presencial y virtual, con programas rápidos, prácticos y garantizados.
La realidad actual muestra que las mujeres buscan aprender rápido para emprender y asegurar el sustento de sus familias y darles una mejor calidad de vida.