Fotografía: Jhon Orellana
Katya Lourdes Fuertes Gutiérrez (50), fue la mujer detrás de la organización de una jornada histórica, cargada de simbolismo, que dio un nuevo rumbo al país: la posesión del nuevo presidente, Rodrigo Paz. Tiene formación profesional en Publicidad, Marketing y Comunicación Social. Es mamá de Luis, Mateo y Gabriel, quienes ahora son su gran apoyo desde que se han incorporado a Lola Group. Pero, ¿cuándo empezó a ‘hacer magia’ en el manejo de marcas y empresas, creando momentos únicos para sus clientes? Katya nos cuenta que desde muy joven me dio cuenta que compartir historia, crear acciones y eventos experienciales no era solo un trabajo, sino una pasión.
-¿Cómo se dio tu llegada al palacio presidencial?
Cuando recibí la invitación para organizar este evento, pasé por una montaña de emociones: primero, una profunda sensación de honor y gratitud, ya que organizar el almuerzo presidencial y coctel oficial no es algo que ocurra todos los días, y menos en un momento tan importante para el país. Luego vino el estrés natural: sabés que hay expectativas enormes y prácticamente ningún margen de error. Pero con cada reunión, con cada decisión, la experiencia que fui acumulando a lo largo de los años fue tomando el control. Cada proveedor que elegimos tuvo un rol fundamental, y confiar en ellos y en su equipo fue clave.
-¿Qué hizo Katya Fuertes, paso a paso hasta el 8 de noviembre?
Todo empezó los 10 días previos al 8 de noviembre. Conocí a la familia de la Primera dama, su hija Catalina, hermanas y mejor amiga.
Ellas estuvieron muy atentas a cada detalle, paso a paso en la organización del evento oficial. Una muestra de sencillez y mucha unión familiar, todas con el propósito de lograr la mayor diligencia posible para asegurar el éxito del evento histórico.
Fue un verdadero trabajo en equipo lo que denominamos: el ‘operativo silencioso’. Estuvimos desde las 5:00 am, supervisando montajes, coordinando con cada proveedor, resolviendo ajustes de última hora y asegurándome de que todo el protocolo se cumpla. Más de 200 personas, aproximadamente, trabajaron ese día, incluyendo nuestro equipo, personal de decoración, limpieza, garzones, sommeliers, barmans, chefs, y los técnicos de comunicación.
-¿Cómo trabajaron en el evento oficial?
Durante el día, hubo que coordinar tres pisos del Palacio trabajando en armonía, limpieza, pintado, decoración, ambientación, logística de transporte de vajilla, montaje de cocinas y tecnología. Fue un desafío enorme, pero todo fluyó gracias a la planificación y al compromiso del equipo.
Al final, después del evento, la satisfacción fue enorme: ver que cada detalle funcionó, que los invitados se sintieron cómodos y que todo sucedió con normalidad, ese fue el mejor reconocimiento al esfuerzo de todos.
-¿Hubo exigencias, algo difícil de realizar o fuera de lo común?
Sí, varios desafíos fueron realmente singulares. Uno de ellos fue trabajar durante una transición política, donde había que estar atento a cada detalle, anticipar cambios de último minuto y los requerimientos de cada parte del equipo interno y externo.
Otro desafío fue promover la coordinación de proveedores: transportar la vajilla desde Santa Cruz, ambientar un edificio histórico, redistribuir los espacios de acuerdo a los requerimientos de cada tipo de invitado, montar cocinas temporales y tecnología audiovisual. Cada proveedor asumía una responsabilidad enorme; si uno fallaba, fallábamos todos.
Y, por último, hubo decisiones de seguridad y redistribución del personal en tiempo real. Ajustar rutas, reorganizar equipos y adaptarse a cambios inesperados en segundos fue intenso, pero crucial para que haya una armonía en el servicio y el cuidado de cada detalle.
-¿Cuántas empresas brindaron sus servicios en el evento?
Varias empresas estuvieron involucradas: Quito Velasco Desing en decoración, D’ Etiqueta Rental con menajería y vajilla, Totes en la limpieza, la cocina con Marsia Taha de Arami, Marko Bonifaz de Chenko, Valentina Arteaga de Phayawi, la pastelería a cargo de Mauricio López y Sebastián Giménez de Ancestral, tecnología audiovisual de la mano de Mauricio Poma de Beyond y logística general.
Mi rol fue garantizar que todo funcionara en simultáneo en tres pisos, manteniendo comunicación constante, ajustando el personal y resolviendo cualquier imprevisto con rapidez.
-Ahora, ¿qué se viene por delante?
Seguiremos trabajando con marcas, instituciones y proyectos que requieran profesionalismo, creatividad y compromiso. Estamos explorando más contenido digital y documental, para mostrar no solo los eventos, la idea es que nuestra experiencia sirva como inspiración y guía para quienes buscan organizar, innovar y liderar nuevos proyectos en el país.
Sus primeros ‘pininos’ de Katya en este rubro fueron colaborando en pequeños eventos, aprendiendo a escuchar y entender lo que cada cliente realmente necesitaba. Con el tiempo y la práctica, notaba que cada detalle cuenta. La manera en que se recibe a un invitado, cómo se siente un espacio, cómo se percibe una marca es fundamental. Es ahí donde empieza la ‘magia’: cuando lo técnico se encuentra con lo humano y se logra que cada momento deje una huella en quienes participan.
¿Hubo un antes y después en la empresa Lola Group?, le preguntamos, a lo que Katya dijo: "Creo que mi verdadero referente empezó a construirse cuando Lola Group dejó de ser solo una agencia de eventos y se convirtió en un espacio de soluciones integrales para marcas y empresas. Con los años, nuestra fórmula se consolidó: estrategia + creatividad + innovación + un equipo comprometido. Cada proyecto es una nueva oportunidad de convertir desafíos en experiencias que la gente recuerda y valora.