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Traductor pone en duda la culpabilidad de indígena en el asesinato de Marupa

Miércoles, 19 de febrero de 2025 a las 02:41

Luego de hablar con Julio Lero, de la nación tsimane, y acusado de victimar a Francisco Marupa, de la nación leco, un intérprete dejó entrever que el supuesto autor no sabía lo que decía en el momento en el que asumió la responsabilidad

“Siento pena por él, noto que no ha sido el culpable, pero que los compañeros de abajo averigüen quién ha sido el responsable. Hay que estar pendiente. El martes murió Marupa, pero Julio subió el miércoles”, dijo Ponciano Candari Sánchez, indígena tsimane, la misma nación de Julio Lero, acusado del asesinato de Francisco Marupa, otro indígena, pero del pueblo leco. La declaración la hizo a Ecuanasha TV Indígena, luego de entrar a conversar con Lero en su lengua nativa.


Según Candari, Lero le detalló sus actividades de la semana cuando sucedió el crimen. “Le pregunté al acusado y dijo que el martes 12 llegó a su comunidad a la una de la tarde, llegó a descansar porque estaba trasnochado de Rurenabaque. En la tarde, a las siete de la noche, fue a cargar su celular a la iglesia. A las diez de la noche fue a su casa a descansar con toda su familia, padres y hermano”, explicó Candari. 


Prosiguió con el miércoles, dijo que como no tenían nada para comer, temprano le dijo a su padre que fueran a cazar, pero el progenitor quedó en cortar plátano. 


Asimismo, indicó que el padre lo había esperado, que a la una y media de la tarde almorzó y bajó al arroyo, a Río Hondo, donde se entró al monte por una hora.


“Volvió, llegó a esa parte en Agua Chili, en Turba Azul, y ahí durmió el miércoles. Amaneció el jueves, bajó en remo y a las 10 de la mañana entró nuevamente a cazar, fue cuando encontró tres taitetuses y un mono”, contó.


De acuerdo a la narración de Candari, Lero le dijo a su hermano hiciera arroz porque iría a traer el tercer chancho. “Cuando él volvía de allá escuchó el peque (embarcación). Llegó cargado, no había su hermano y lo tirotearon, se escapó, y de miedo también pegó dos tiros. Le quitaron todo, se volvió por el camino, eran las tres de la tarde. Llegó a la comunidad, a su casa a las ocho de la noche, durmió con su familia y amaneció el día viernes”, cuando ya lo estaban buscando.


El traductor indicó que apareció la mamá de Julio y otros habitantes de Torewa Campesina (hogar de Julio). 


Cuando apareció Julio, dijo Candari, llegó una comisión, con secretario de actas, y que aprehendió al sospechoso.


“Él entre risas dijo ‘yo lo maté, con la flecha’, pero no hay pruebas. Le pregunté por qué dijo eso, respondió que tenía miedo, que no lo mató, y la información no coincide. Le dije que no era juego, noto que lo toma a chiste, no es un joven muy estudiado, también dijo que lo han amenazado. No le pregunté si le pegaron. Le dije que hable con la verdad”, explicó.


Pronunciamientos
La Mancomunidad de Comunidades Indígenas de los Ríos Beni, Tuichi y Quiquibey, y la Coordinadora Nacional de Defensa de Territorios Indígenas Originarios Campesinos y Áreas Protegidas (Contiocap), como organizaciones regional y nacional de defensa de derechos de pueblos Indígenas, derechos humanos y de la Madre Tierra, exigieron de manera urgente una investigación técnica, responsable e imparcial.


Sin embargo, remarcaron que la urgencia no implica la vulneración de derechos de los presuntos responsables e implicados, y demandaron el cumplimiento del debido proceso durante toda la investigación, y que no sea el Ministro de Gobierno quien dicte sentencia.


Además, observaron la especulación sobre los supuestos móviles y hechos del crimen, exponiendo a otro indígena tsimane, sindicado como “el principal sospechoso”, y quien fue llevado maniatado y jalado con una soga por un civil, y en presencia de la Policía. Cuestionaron la supuesta confesión sobre asesinato que habría cometido el joven indígena tsimane, “quien apenas habla el idioma español/castellano”.


Para la senadora de Comunidad Ciudadana, Cecilia Requena, la hipótesis que dio la Policía sobre el móvil del asesinato del líder indígena “generó más dudas que certeza”, por lo que pide una investigación objetiva para esclarecer el crimen.


Según la Policía, el deceso de Marupa ocurrió el martes 11 de febrero, tras una pelea con su supuesto asesino, quien fue sorprendido robando en sus plantaciones de banano; sin embargo, el cuerpo sin vida del activista indígena fue encontrado recién el viernes 14 de febrero.


También se pronunciaron la Iglesia Católica, la Defensoría del Pueblo, la Unión Europea, la ONG WCS, el presidente Luis Arce, el ministro de Gobierno, Andrónico Rodríguez, una plataforma de 70 organizaciones y varios otros.


Conflicto territorial
Según la Contiocap, este crimen revela un conflicto territorial y la creación de comunidades indígenas paralelas.


Marupa pertenecía a la comunidad Torewa indígena, y Lero a la comunidad Torewa campesina, con problemas históricos de tierra.


De acuerdo a la versión de la Contiocap, Torewa indígena fue creada en el Gobierno de Evo Morales para impulsar el proyecto hidroeléctrico El Bala - Chepete.

PARA SABER


DATOS CONFUSOS
Existen pronunciamientos sobre que Marupa era defensor ambiental, pero hasta la fecha no se aclaró su rol específico en la defensa del medioambiente. También hay contradicciones iniciales en cuanto a los móviles y su accedió a un traductor en su declaración formal ante las autoridades.


SEGUNDA VEZ
El ministro de Gobierno aseguró que los móviles del crimen fueron personales, rechazando otros problemas como la minería, conflicto por territorio o extractivismo, que se dijeron inicialmente. En 2021, Del Castillo también aseguró que la muerte del indígena chiquitano Lino Peña fue por Covid, y no como resultado de violencia por la tierra, con los interculturales.

 

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