Cuando el presidente Rodrigo Paz inició su participación en la histórica rúbrica del acuerdo comercial UE-Mercosur, el sábado en Asunción, los asistentes al salón del Banco Central de Paraguay no imaginaron que el boliviano iba a tocar una de las fibras más íntimas del pueblo paraguayo: la Guerra del Chaco.
“Entre nuestros países compartimos culturas, familias, también en algún momento hemos compartido la muerte. Mi abuelo —el héroe de aquella guerra, Néstor Paz— fue parte de la Guerra del Chaco, cayó preso, vivió dos años en el Paraguay y retornó a Bolivia con una bala paraguaya, la cual la tuvo con él toda la vida”, recordó Paz en su discurso.
En ese instante, las cámaras de televisión enfocaron al presidente paraguayo, Santiago Peña, quien atento sonrió al escuchar la crónica. Paz continuó: “Yo era su nieto, iba con él y se sacaba la radiografía y veías la bala cómo iba girando en la cadera. Y él siempre decía: Rodrigo, esta es la prueba de que entre hermanos nunca más, nunca más…” y el auditorio rompió en un cerrado aplauso de al menos diez largos segundos.
La prensa paraguaya destacó el tono conciliador y personal de su discurso, calificándolo como uno de los momentos más significativos de la ceremonia.
El portal del diario paraguayo Última Hora tituló “El emotivo recuerdo del presidente de Bolivia sobre la Guerra del Chaco” y colgó un video de casi un minuto y medio de esa parte del discurso.
Por su parte, ABC Color destacó el lema "Nunca más", al subrayar la frase: "Esta es la prueba de que entre hermanos nunca más tendremos que confrontarnos".
En tanto, La Nación y otros medios regionales coincidieron que, aunque se recordó la contienda, Paz reconoció la soberanía de los países con un enfoque de respeto mutuo y superación histórica. También valoraron la “integración real” y el primer viaje oficial de Paz a solo 70 días de haber asumido la Presidencia, reforzando la relación bilateral.
Acuerdos con Paraguay
Luego de su participación en la ceremonia en Asunción, Rodrigo Paz informó mediante sus redes sociales que se alcanzó preacuerdos con países que asistieron a este acontecimiento.
La prensa paraguaya, sin brindar detalles, dio cuenta que las delegaciones de ambos países sostuvieron reuniones privadas donde se avanzó en proyectos de conectividad física como la Hidrovía Paraguay-Paraná, el Corredor Bioceánico y cooperación energética para facilitar la exportación de gas y otros recursos bolivianos.
La guerra
La Guerra del Chaco enfrentó a Bolivia y Paraguay en un conflicto armado por el control del Chaco Boreal, una región estratégica y entonces considerada potencialmente rica en hidrocarburos. Se desarrolló entre el 15 de junio de 1932 y el 14 de junio de 1935, bajo condiciones extremas de clima, escasez de agua y dificultades logísticas.
Se estima que el conflicto dejó alrededor de 90 mil muertos en total: aproximadamente 50.000 bolivianos y 40.000 paraguayos y es considerada una de las guerras más sangrientas de América del Sur en el siglo XX.
El cese del fuego se acordó el 14 de junio de 1935. Posteriormente, ambos países firmaron el Tratado de Paz, Amistad y Límites el 21 de julio de 1938, en Buenos Aires. El acuerdo otorgó a Paraguay cerca de tres cuartas partes del territorio en disputa, mientras que Bolivia conservó una salida fluvial al río Paraguay.
La guerra tuvo profundas consecuencias políticas, sociales y militares en ambos países, especialmente en Bolivia, donde marcó un punto de inflexión en su vida institucional y en la relación entre el Estado y la sociedad.
En Paraguay, la Guerra del Chaco es considerada mayoritariamente como una gesta nacional y una victoria histórica, con un fuerte contenido de orgullo patriótico y memoria colectiva. En distintas ciudades del país existen monumentos, museos, feriados conmemorativos, nombres de calles y cuarteles, así como una presencia constante en los programas escolares. El conflicto forma parte central del relato de identidad nacional paraguaya del siglo XX.