Amparo Carvajal ya lleva seis noches durmiendo en el balcón del edificio de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia (Apdhb), en La Paz. Sin embargo, “anímicamente está muy firme”, manifiesta Yolanda Herrera, vicepresidenta de la Apdhb. La noche de este lunes será la séptima.
Hace más de 40 días, ese edificio fue tomado por una organización paralela, liderada por Édgar Salazar.Y desde hace seis, Carvajal subió a la terraza de ese inmueble para realizar una vigilia en demanda de la devolución del edificio secuestrado.
Pese a que el 12 de julio un juez determinó que no se podía negar a Carvajal el uso de servicios básicos, como el del baño, esto no se ha cumplido, lamenta Herrera, que ve una “postura indolente” y “deshumanizadora”, por la cual los abogados de Carvajal presentaron una conminatoria para el cumplimiento de la sentencia del 12 de julio. También determinó que debían frenarse el hostigamiento y el amedrentamiento. Herrera señala que un médico de confianza y una psicóloga atienden a Carvajal, quien se alimenta, pero en pequeñas porciones, precisamente porque no puede hacer uso del sanitario. La mejor alternativa que encontraron para este óbice fue el uso de pañales.
La vicepresidenta de la Asamblea reconoce que existe un nivel de apoyo, que es mediano, y aunque hay bastantes activistas apoyando su causa en las calles, teme la posibilidad de que contrarios puedan mimetizarse y causar problemas.
Contó que acudieron a Amnistía Internacional para que envíe – en un inicio- una alerta al presidente Luis Arce, pero que también pidieron para que se les envíe sendas alertas a los ministros de Gobierno y Justicia, por su “postura indolente” frente a lo que vive Carvajal.
La octogenaria activista de los derechos humanos no ha logrado ser persuadida de cambiar la forma de protesta y se mantiene firme en sus convicciones.
Herrera trata de entender cómo una persona que se autodenomina defensor de los derechos humanos (en alusión a Salazar) vulnera hasta los derechos más básicos de Amparo Carvajal. A través de Twitter la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para el Desarrollo de las Américas (Cidhpda) describió como “increíble” que: “Un Gobierno autollamado de izquierda no proteja la vida de una luchadora y defensora de los derechos humanos de edad avanzada, cuya trayectoria de más de tres décadas no ha sido debidamente reconocida”.