La Fuerza Aérea Boliviana (FAB), a través de su Junta de Investigación de Accidentes Aeronáuticos, informó este sábado que la determinación de las causas del accidente del avión Hércules C-130H, matrícula FAB-81, operado por Transportes Aéreos Bolivianos, dependerá de la recuperación y análisis de las grabadoras de vuelo (la denominada “caja negra”) y de las declaraciones de los tripulantes heridos.
El siniestro ocurrió durante la maniobra de aterrizaje en el Aeropuerto Internacional El Alto y dejó 22 fallecido y 37 lesionados. El proceso investigativo, que ya está en marcha, podría demorar entre 15 días y hasta seis meses, según la complejidad de los peritajes y el apoyo técnico internacional requerido.
El vocero de la conferencia, el coronel Ricardo Alarcón Terrazas, acompañado por el coronel Denis Arriaran Humérez y el teniente coronel Alfredo Hinojosa Castellón, explicó que uno de los principales objetivos inmediatos es ubicar el Voice Data Recorder (VDR) y el Flight Data Recorder (FDR), dispositivos que almacenan las comunicaciones en cabina y los parámetros técnicos del vuelo.
Sin embargo, el oficial reconoció que Bolivia no cuenta con laboratorios especializados para desglosar esa información, por lo que se gestionará la cooperación de “países amigos” para el análisis técnico.
Alarcón confirmó que dentro de la tripulación se registró el fallecimiento del oficial Morales. El resto de los tripulantes permanece internado en la Corporación del Seguro Social Militar (Cossmil) con diagnóstico reservado. La Junta señaló que mientras no se pueda entrevistar formalmente a los sobrevivientes, no será posible establecer con precisión la secuencia de los hechos.
De acuerdo con los informes brindados por Alarcón, la aeronave era pilotada en ese momento por el mayor Erick Rojas Zambrana, junto al capitán Jared Ramírez Espinoza. La FAB subrayó que en ningún momento el mayor Alejandro Chávez Paniagua estuvo al mando de los controles durante la fase de aterrizaje, como se mencionó la noche del viernes en redes sociales.
Según el jefe militar, la tripulación estaba conformada bajo el procedimiento de “tripulación balanceada”, que exige experiencia y habilitación específica de todos sus miembros antes de cada operación aérea.
Entre los factores que deberán ser analizados como probable causa del accidente figura el componente meteorológico. La pista de El Alto, considerada extensa y equipada con tres mangas, puede registrar variaciones en la dirección del viento, afirmó el coronel. En este sentido, la FAB solicitó a Navegación Aérea y Aeropuertos Bolivianos (Naabol) los reportes meteorológicos correspondientes a la hora exacta del aterrizaje, así como los informes escritos y las grabaciones de voz entre la torre de control y la aeronave, proporcionadas por el control de tránsito aéreo (ATC, por sus siglas en inglés).
Las autoridades militares también lamentaron que, tras el accidente, la reacción “convulsiva” de la población hubiera contaminado parcialmente el área del siniestro, dificultando la preservación inicial de evidencias. Aun así, equipos técnicos continúan trabajando en la recuperación de restos materiales y componentes clave.
La FAB pidió a la ciudadanía evitar especulaciones y no dar crédito a versiones difundidas en redes sociales, asegurando que la única información oficial será la emitida por la Junta de Investigación. Mientras tanto, la FAB confirmó que cuenta con los seguros correspondientes para la aeronave, los tripulantes y terceros.