LaAsociación de Ex alumnos del Colegio Juan XXIIIse pronunció públicamente tras la reciente sentencia dictada en Cochabamba contra los provinciales jesuitas Ramón Alaix Busquets y Marcos Recolons de Archer, hallados culpables de encubrir los abusos sexuales cometidos por el sacerdote Alfonso Pedrajas Moreno, conocido como “Padre Pica”.
En la carta, la Asociación expresó un profundo reconocimiento a la valentía de los sobrevivientes, quienes pese al dolor y la falta de recursos lograron un fallo histórico que responsabiliza por primera vez a autoridades de la Compañía de Jesús por encubrimiento. “Ellos, pese al dolor, las heridas y la falta de recursos, se unieron para exigir justicia tras varios años de silencio e indiferencia institucional. Su lucha no solo honra a las víctimas, sino que también constituye un ejemplo de coraje y resiliencia paras las futuras generaciones”, señala el pronunciamiento. Ramón Alaix Busquets y Marcos Recolons de Archer recibieron la condena a un año de prisión por encubrimiento de abusos sexuales cometidos por Alfonso Pedrajas, conocido como el “Padre Pica”. Pedrajas escribió los abusos en su diario, en donde, indicó que estos jesuitas conocían los hechos y actuaron a su favor. Los exalumnos rechazan todo tipo de abuso sexual y condenan cualquier tipo de encubrimiento del mismo. Sobre los actos de 'Pica' y los jesuitas, lo califican como “una herida profunda en la historia del colegio y en la vida de todos quienes fueron parte de esta comunidad educativa”. Asimismo, la Asociación se comprometió a mantener viva la memoria de lo sucedido, apoyar moral y socialmente a las víctimas y velar porque hechos tan dolorosos no vuelvan a repetirse. Asimismo, destacó que, el fallo de la Justicia, marca un paso histórico hacia la verdad y reparación por los daños causados a las víctimas. El comunicado también incluye un llamado a la Compañía de Jesús en Bolivia y en el mundo a asumir con transparencia, humildad y responsabilidad moral el alcance de estos abusos. Del mismo modo, exhortan a instituciones educativas y religiosas a revisar sus prácticas, protegiendo la niñez y adolescencia de los estudiantes. Reafirmamos que la Comunidad de Sobrevivientes no está sola. Como ex alumnos del Colegio Juan XXIII, nos unimos en solidaridad y reconocimiento a su lucha, convencidos de que la verdad, la justicia y la hermandad son los pilares sobre los cuales debe reconstruirse la confianza y la memoria de nuestra comunidad educativa, concluyó la carta.