Un día la tormenta pasó y tal tacuara con su resiliencia, recibimos la luz de un nuevo amanecer. Así nuestro Pueblo, con su capacidad adaptativa, sobrevivió los embates de la teoría del odio —destilado del Socialismo del Siglo XXI— que buscaba una limpieza étnica y un genocidio cultural. Mantuvimos nuestro espíritu: “una mano en el arado y otra en el fusil”, trabajando, produciendo y defendiendo.
La tormenta pasó, aunque no estemos seguros de si pasó o no, aunque no seamos los mismos que entramos en ella y que la superamos. Si hay algo que nos permitió sobrevivir una tormenta más es la visión de hacia dónde queremos ir y qué es lo que queremos ser. Es un proyecto que tenemos los cruceños y que cada generación cosecha de la anterior y siembra para la que viene. Hoy estamos frente a un país y un mundo marcados por desafíos.
En un mundo marcado por desafíos, el Diálogo Departamental Santa Cruz 2025 se erige como un instrumento vital para forjar colectivamente el porvenir de nuestra región. Este proceso participativo no es un simple trámite ni un capricho leguleyo (1): encarna la tradición cruceña de autogestión y cohesión, trascendiendo clivajes políticos para delinear una visión compartida hacia 2041 y una perspectiva icónica hasta 2061. Tenemos un gran desafío en establecer nuestra Visión, y su relevancia no solo como retórica, sino como herramienta de planificación y catalizador para articular a todos los actores: academia, intelectualidad, gobiernos departamental, municipales y morales, sociedad civil e institucionalidad, economía y ciudadanía.
El Diálogo Departamental 2026-2041 se fundamenta en un largo legado de planificación participativa: las 21 instructivas del Cabildo de 1825, el Memorando de 1904, los planes Banzer, Araúz y Bohan, el Seminario de Ideas y Proyectos Específicos, las Jornadas Santa Cruz 2000, el Memorando de 2001 y el Diálogo Santa Cruz 2010-2025, que convocó a más de 8.000 ciudadanos y generó el Plan de Desarrollo Departamental (PDDES). Su fin es claro: erigir una visión de Santa Cruz como departamento autónomo, sostenible, equitativo, integrado, productivo, incluyente y en equilibrio con la naturaleza, posicionándonos como una potencia continental. Inspirado en el “Sueño Cruceño” —aspiración de autonomía, equidad e innovación—, identifica macroproblemas en la gobernanza, la economía, el medioambiente, la salud, la educación y la tecnología, para formular políticas que encarnen valores cruceños: respeto, libertad, autodeterminación, justicia y dignidad.
El Proyecto Cruceño tiene un enfoque multipartito e integra recursos tangibles e intangibles; actores individuales, políticos y sociedad civil; instituciones formales e informales; los procedimientos y procesos; y el entorno, como son los mercados y las relaciones regionales. Se toma como esencial la gobernanza cruceña, enfatizando un ecosistema con ciudadanía, economía, gobiernos, academia y sociedad civil; una gobernanza colaborativa, cooperativa y coordinada, fortaleciendo nuestra democracia y nuestra resiliencia. La trascendencia del Diálogo excede lo operativo: es soberanía cívica, Santa Cruz aún debe enfrentar problemas históricos como débil descentralización, el poder concentrado en la inequidad en educación/salud. Al autoconvocarnos ejercemos la unidad a pesar de las tensiones internas y posicionamos con hechos prácticos a Santa Cruz como líder en sostenibilidad, innovación y democracia.
El mecanismo del Diálogo no es infalible, debe eludir la burocratización y asegurar propuestas vinculantes, tal como lo propone la Ley de Diálogo 2026-2041. Hacia adelante, las visiones 2041, con una autonomía fortalecida y una Nueva Relación con el Estado boliviano, y 2061, con una autonomía plena y siendo un hub global, son complementarias, y nos ofrecen un horizonte icónico hacia nuestro V Centenario.
El Diálogo es el vehículo para reconstruir nuestro poder regional colaborativo, catalizando potencialidades y fortalezas. Solo ejerciendo una gobernanza multipartita lograremos una Santa Cruz equitativa, próspera y líder continental. El futuro se construye dialogando, nuestro proyecto lo construimos entre todos y así seguiremos resistiendo, proyectándonos y venciendo el odio.
(1) Se fundamenta en la CPE (Artículos 272, 300, 305) y el Estatuto Autónomo (Artículos 5, 6, 29, 33 y especialmente el 78 y el 79), la Ley del Diálogo Departamental (Ley N° 373), promoviendo la transferencia de recursos a los Consejos de Desarrollo Provincial (CDP) (Ley N° 197).